Flash Informativo... Desde que tomó las riendas del Ejecutivo en Chihuahua, el corralismo operó para tomar el control de los demás poderes en el estado, empezando por el Judicial. (...) / Francisco Flores Legarda (Cartas al director)
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Trasfondo

Los signos del fin del mundo/Los sismos de otoño

 

Carlos Murillo González

“…Todo poder emana del pueblo…el pueblo tiene en todo momento, el inalienable derecho de alterar o modificar su forma de gobierno.”
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos


Los signos del fin del mundo

Tantas cosas pasando en tan corto tiempo: huracanes, terremotos, tsunamis, el retorno de la Guerra Fría, crisis económicas, escasez de agua, todo pareciera indicar la próxima destrucción del mundo como lo conocemos. ¿Estos fenómenos son cíclicos o naturales?, ¿los ha provocado la misma especie humana?, ¿estamos viviendo el fin de los tiempos, la extinción del homo sapiens y otras especies?


Más Trasfondo

Juego de Ojos

La bestia


Miguel Ángel Sánchez de Armas


Era un joven de intensos ojos azules, apuesto como gacela y dado a la melancolía, seductor de mujeres y hombres, que un día comenzó a perder la vista y dejó su vida de molicie en Londres para irse a vivir al Sudán. En los siguientes años se convirtió en uno de los más extraordinarios peregrinos y escritores del siglo, tan grande como los novelistas de aventuras del XIX pero a diferencia de muchos de ellos, trotamundos real y no mental.

Hablo de Bruce Chatwin, una de las personalidades literarias más atractivas de República Literaria, aunque su obra sigue siendo poco conocida en México. Hace años Federico Campbell le dedicó una de sus “Horas del lobo” en Milenio, pero hasta donde sé los lectores aztecas de este inglés errante forman un club tan hermético y reducido como en su tiempo fueron los seguidores mexicas de J.R.R. Tolkien.


Más Juego de Ojos

 

MarcaPasos

LA SUCESIÓN EN LA UACJ PARA EL PERIODO 2018-2024


Leobardo Alvarado


La sucesión en la rectoría de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) esta próxima. Hasta hoy en día la situación es de polarización. Contrario a lo que algunas voces sugieren en cuanto a que pesará la división de grupos en la elección, tal vez lo que hay es un alto potencial para caminar en el sentido de la construcción de un proyecto universitario académico. La pregunta que debe hacerse es si por encima de nombres y posturas personales y de grupo, por primera vez las y los académicos, estudiantes y administrativos de la UACJ en conjunto pueden ponerse por encima de las discusiones que actualmente están en los extremos, para de manera abierta buscar construir un consenso de un proyecto académico para la comunidad universitaria y que beneficie a la ciudad.


Más MarcaPasos

 

desde
España


¿Puede el ''efecto mariposa'' provocar una nueva recesión económica mundial?

Germán Gorraiz Lopez

La posibilidad real de la tercera ola de la recesión estaría pasando desapercibida para la mayoría de Agencias de Calificación debido a la desconexión con la realidad que les llevaría a justificar la exuberancia irracional de los mercados, con lo que se cumpliría la famosa frase del iconoclasta John Kenneth Galbraiht. ”Hay dos clases de economistas: los que no tenemos ni idea y los que no saben ni eso”. Así, el ” efecto mariposa” trasladado a sistemas complejos como la Bolsa de Valores, tendría como efecto colateral la imposibilidad de detectar con antelación un futuro mediato pues los modelos cuánticos que utilizan serían tan sólo simulaciones basadas en modelos precedentes (Teoría de la Inestabilidad financiera de Minsky), con lo que la inclusión de tan sólo una variable incorrecta o la repentina aparición de una variable imprevista provoca que el margen de error de dichos modelos se amplifique en cada unidad de tiempo simulada hasta exceder incluso el límite estratosférico del cien por cien, dando lugar a un nuevo estallido o crash bursátil.


Más desde España


Por los caminos de Sancho

México, Sancho y yo


Renward García Medrano


Yo tuve un amigo y maestro, viejo periodista, que no sólo me indujo al oficio, sino que iluminaba con su inteligencia aguda y heterodoxa, los laberintos de la vida del país y del mundo en los dos decenios que nos frecuentamos. Cada semana me reunía a desayunar con don Horacio Quiñones y a veces, con algún invitado. Coincidíamos en mucho, pero teníamos diferencias. Para él era claro que todos los títeres, incluyendo al grueso de los políticos, estudiantes y soldados, eran movidos por las pugnas precoces de la sucesión presidencial, y no por el choque de generaciones y mucho menos de ideologías.

En la huelga estudiantil de 1968, como profesor de la Escuela Nacional de Economía pasaba las noches que podía en la UNAM, al igual que otros y más meritorios amigos, como Lalo y Pablo Pascual, Eliezer Morales o Rolando y Fallo Cordera (Yo no conocía a Woldenberg). Don Horacio no cedía en sus opiniones sobre la marcha de los acontecimientos. La sociedad estaba dividida. Los mayores criticaban a los jóvenes y éstos llegábamos a veces al extremo de la ruptura. La incomunicación inició la debacle de la institución familiar.


Más por los caminos

 

 

 

 
Contexto
 

 



México:
año nuevo,
gobierno viejo

Juan Carlos Martínez Prado

 

 
 
 
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Desde cualquier óptica, y tras ese denso telón, después del 2 de julio de 2012, fecha de la elección presidencial, algo nos quedó claro: si aún cabía alguna duda, comprobamos que el país donde vivimos no es ese país justo, moderno y democrático, como el régimen pinta su propaganda...
 
 
 
 
 
 
México: año nuevo, gobierno viejo
 
 
Juan Carlos Martínez Prado
 
 
2013 será vital por ser el colofón de un periodo que marcó de manera significativa la vida política en México. Aunque 2012 no fue 1994, año en que la guerrilla zapatista irrumpió en el sureste mexicano y la discusión sobre la realidad de los pueblos indígenas atrapó la agenda nacional, los últimos doce meses sellaron de manera relevante la historia reciente del país con la derrota del PAN en la última elección presidencial y el regreso del PRI al poder.
 

El retorno del monstruo, largamente larvado en el vientre del sexenio calderonista, nos sirvió a los mexicanos de espejo para vernos como lo que somos: un país atrasado, condición que el mainstream ha tratado de ocultar como sí la mentira, con su cínica obviedad, no fuera la pieza perversa y más cara del sistema político mexicano en su apuesta por la simulación.

 

Desde cualquier óptica, y tras ese denso telón, después del 2 de julio de 2012, fecha de la elección presidencial, algo nos quedó claro: si aún cabía alguna duda, comprobamos que el país donde vivimos no es ese país justo, moderno y democrático, como el régimen pinta su propaganda.

 
Si para algo sirvió esa fecha fue para constatar que seguimos siendo el islote de siempre, gobernado por intereses de afuera y facciones de adentro que hasta ahora no han sabido ponerse de acuerdo para comerse la gran cornucopia primitiva que somos.
 
Paradójicamente, en plena era del twiteer, un partido, el PRI, regresa al poder, pero para hacerlo tiene que echar mano de sus viejas argucias y mediante un, digámoslo de manera elegante, fraude antiestético y antiético –compra de votos por doquier— logra su cometido, con la complicidad de las dos empresas televisoras más poderosas del país, porque no hay otras, Televisa y TV Azteca.
 
Más allá de los intereses de estos dos consorcios mediáticos, que tampoco tienen nada de civilizados, empezando por sus noticieros y terminando por sus telenovelas, en el análisis del retorno del PRI a los Pinos quedará para ser juzgada por la historia, la actuación de las instancias electorales renovadas del país –IFE y Tribunal Federal Electoral--, cuyos integrantes, con una interpretación de la ley muy cercana a lo arcaico, se negaron a investigar a fondo, y en un debido proceso, las denuncias de fraude electoral. Finalmente, ambos órganos, independientes y autónomos, concluyeron, como con Felipe Calderón en 2006, por legalizar, mas no legitimar, la elección del abanderado tricolor.
 
Las manifestaciones de retroceso político en que entró el país, al atreverse sus operadores una vez más a jugar con la voluntad de millones de mexicanos, pueden encontrarse de manera obvia y abundante en las imágenes que la televisión aventó al país, el 1 de diciembre de 2012. Ese día, como muchos sabemos, Enrique Peña Nieto tomó posesión como presidente de México y sus opositores fueron salvajemente apaleados por la policía en la calle.
 
En esa fecha, los nuevos beneficiarios del poder político en México, tramaron cómo detener una protesta del tamaño de la del 1 de diciembre, en momentos en que muchos focos del mundo estarían sobre el país y de paso aprovecharon para enviar señales desde la oscuridad. No necesitaron ir muy lejos. Contaban de antemano con el adiestramiento y cinismo necesarios.
 
El 1 de diciembre, los priistas hicieron gala de su colmillo político. Recurrieron a la vieja escuela y revivieron el estilo de uno de sus más aventajados mentores. Al desempolvar la Biblia de Fernando Gutiérrez Barrios, los priistas, ese día, jugaron billar a tres bandas que en cacería significa lo mismo que matar varios pájaros de un sólo tiro. Para su juego, idearon, con días de antelación, el escenario perfecto: calles tapiadas, y sumaron, a la protesta legitima, actores turbios.
 
En medio de esta puesta en escena, cientos de provocadores e infiltrados, ahora sabemos enviados y pagados por quien, se dedicaron en la capital del país a destruir negocios y todo lo que encontraron a su paso. Su objetivo, entre otros, era entregar a los verdaderos inconformes de Peña Nieto a la rudeza y brutalidad policiaca. Pero, sobre todo, la intrincada telaraña buscaba ansiosamente desprestigiar el rostro del Yo Soy 132, y el de otros movimientos sociales, mostrándolos ante la sociedad pasiva, que tanto caracteriza a estos tiempos, como grupos peligrosos, anárquicos y vandálicos.
 
Atrás de esta jugada ajedrecística, sobresalía el arte rupestre de personajes de la talla de Chuayffet, Murillo Karam, Manlio Fabio Beltrones, Osorio Chong y otros agazapados, todos, soldados de la vieja guardia salinista. La implementación del operativo, fuera del control y de las manos de algunos de los nuevos operadores del gabinete de seguridad de Peña Nieto, que una noche antes habían tomado posesión de sus cargos, funcionó como maquinaria de reloj y al medio día del 1 de diciembre emitía los primeros mensajes a los destinatarios escogidos. De manera subrepticia, el país recibía la señal premonitoria de cómo y quiénes abrían de gobernarlo a partir del 1 de diciembre.
 
El aviso, claro está, no era sólo para los jóvenes del 132, y un importante fragmento de los diversos movimientos sociales del país con el que los muchachos universitarios han compartido la calle a la hora de sus protestas, era también para Marcelo Ebrard, López Obrador, Miguel Ángel Mancera y el mismo Peña Nieto.
 
Atrás de los toletazos, los heridos de gravedad, las aprehensiones extralegales, los disparos con balas de goma y los gases lacrimógenos de ese día, se anunciaba el estilo y el tono de quienes habían regresado a gobernar el país. Inmediatamente, el imaginario mexicano regresó el carrete de sus heridas colectivas: Acteal, Aguas Blancas, Atenco, El Charco, y tantas otras que aún no terminan de supurar.
 
Para el análisis, 2012 es vital porque con él no acaba un año, sino un sexenio. Llama la atención el carácter de sus acontecimientos. Es el caso de una derecha que no pudo conservar el poder doce años antes conquistado y una izquierda partidista que tampoco logró alcanzar la presidencia por obra de sus propios errores y por una férrea determinación de la oligarquía trasnacional para obtaculizarle el paso. Por desgracia, en materia electoral y madurez política, México no es Venezuela ni López Obrador es Hugo Chávez. Los tres mil ochocientos kilómetros de frontera con Estados Unidos contaron a la hora de decidir quién sería el próximo administrador del traspatio.
 
Más allá de metáforas, el silencio de Obama acerca de las denuncias de fraude electoral en el país vecino y la felicitación adelantada a su ahora homólogo mexicano fueron muy elocuentes a la hora de medir de qué lado estaban las preferencias.
 
Pero el análisis de un año político no vale sí este no logra verse como síntesis de una sociedad atada a la locura de una presidencia que no tuvo empacho de ponerse una chaqueta militar (aunque le quedara grande) gobernando sin honor y sin vergüenza.
 
Dejar regada por las calles la sangre de más de ochenta mil mexicanos muertos, como su mejor saldo, no es poca cosa. Cómo se puede llamar la terquedad de un gobierno que no quiso escuchar el reclamo de paz de una sociedad embalada en medio de una guerra fratricida, convertida en una conflagración no en contra de los jefes de la droga sino en contra de ella misma.
 
El recuento de daños sobre seis años de gobierno calderonista, en el que sobresalió la insensibilidad frente a los reclamos de seguridad y justicia de la sociedad mexicana, es largo, escabroso y muy variado.
 
La aventura del segundo sexenio panista empezó el mismo día en que Felipe Calderón tomó posesión. En medio de un palacio legislativo tomado en su interior por los partidos de oposición que repudiaban el fraude electoral mediante el cual Calderón se había impuesto a López Obrador, el candidato de la izquierda, el país presenció a un atolondrado presidente que juramentaba su nuevo cargo entre empellones e insultos, protegido atrás por un grupo de diputados de su partido que se asemejaban más a una banda de rudos pistoleros.
 
Sin precedentes en la historia reciente, las imágenes del 1 de diciembre de 2006, quedarían en la memoria mexicana como el primer acto de simulación y de fuerza del segundo gobierno panista, que llegaba al poder con la debilidad y el estigma del fraude electoral. La fuerza como razón de Estado sería el principal instrumental quirúrgico con el que Calderón enfrentaría las sucesivas crisis de gobernabilidad. En medio de tantas muertes, registradas después de 11 de diciembre de 2006, fecha en que se dio luz verde a la guerra contra el narcotráfico, mediante una improvisada estrategia denominada Operativo Conjunto Michoacán, el país fue testigo de matanzas como la de Villa de Salvarcar, en la que se sacrificó la vida de 15 jóvenes deportistas, en Ciudad Juárez, el 30 de enero de 2010.
 
A esta masacre, cuyas víctimas Calderón llamó delincuentes en momentos en que cumplía una gira de trabajo en Japón, se sumarían otras, sobre todo en el norte del país, donde los responsables, sin ser aprendidos ni presentados ante las autoridades, seguían operando en completa impunidad y de manera concertada con los cuerpos policiacos de las localidades donde se cometían los crímenes.
 
El empoderamiento del narco que paradójicamente creció en la medida en que los federales y el ejército los perseguía, no respetó fronteras ni nacionalidades. En el norte del país, el grupo criminal de los Zetas arrasó con casinos, además de secuestrar y asesinar a cuanto blanco le era apetecible. En su desbocada carrera, este grupo delictivo, una derivación del Cártel del Golfo, se dedicó a secuestrar a grupos de migrantes centroamericanos, que cruzaban el estado de Tamaulipas como puente en su paso hacia Estados Unidos. San Fernando, una población campesina al norte de ese Estado, se convirtió en el ícono de la locura procurada por el narco. En 2010, fue localizado en ese lugar un cementerio clandestino con 72 osamentas. A este descubrimiento le siguieron otras fosas con más cuerpos, casi todos con identidad de inmigrantes provenientes de El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua. Hasta la fecha, la desarticulación de este grupo criminal sigue pendiente y será otro de los dolores de cabeza de la próxima administración en tanto su permanencia, como otros cárteles, no esté supeditada al interés y uso político.
 
El incendio de la guardería ABC en Hermosillo, Sonora, sin duda constituyó uno de los actos criminales más notorios de la administración calderonista. En este hecho, fallecieron 44 niños y el gobierno decidió eximir de responsabilidad penal a los funcionarios de su administración involucrados en la facilitación de permisos a guarderías como la ABC que operan en México fuera de la ley y sin las más elementales medidas de seguridad.
 
A este caso se sumarían otros, con distinto nombre pero con el mismo sello, el de la impunidad, tan común en el ejercicio del poder en México. Cherán, un pueblo indígena de la zona purhépecha en Michoacán, puede ser, entre tantos, otro ejemplo. Esta comunidad puso al descubierto, en tierras del presidente, la colusión existente entre narcos y policías. Sin protección policiaca, los cheranenses enfrentaron al crimen organizado con sus propias fuerzas y las mujeres expulsaron, en la primavera del 2011, a los talamontes del pueblo después de que el gobierno abandonó a la comunidad a su suerte.
 
Hasta ahora, ese pueblo, ubicado en el corazón de la meseta central de uno de los estados con mayor presencia del crimen organizado, sigue resistiendo y sus pobladores acordaron echar a los partidos políticos de su territorio por corruptos e ineficaces.
 
La impunidad con que el narcotráfico ha proliferado en Michoacán y otros estados del occidente, centro y sur de México está ligado al reparto de territorios y cuerpos policiacos, meridiano en el que se han movido las mafias en el país, no solo desde tiempos del viejo PRI sino desde que Vicente Fox asumió el poder en el 2000. Recordemos que apenas un año después de haber tomado en sus manos las riendas de la seguridad nacional, el Chapo Guzmán escapó del penal Puente Grande donde había estado recluido durante los últimos nueve años. Este narcotraficante mexicano es considerado como uno de los de mayor poder en las últimas décadas y dueño, según la revista Forbes, de más de mil millones de dólares.
 
Calderón usaría de pretexto el crecimiento del narcotráfico para empezar  una guerra que no ganó. Mientras el narco ganaba más dinero y adeptos en las calles, los dueños de las grandes fortunas mexicanas, muchas de ellas amasadas a las sombra del poder, crecían de manera escandalosa. El estado de terror desatado por la administración panista sirvió para disimular ese acaparamiento de la riqueza del país en muy pocas manos.
 
Mientras el patrimonio de muchos mexicanos se perdió en esta guerra, los grandes capitales nunca fueron tocados por el narco. Hasta hoy no se sabe que a los dueños de Soriana y Teléfonos de México, dos de las empresas del país que reportan más ingresos y ganancias en sus balanzas de pagos, por ejemplo, les haya sonado el timbre de la cuota. Hasta ellos no llegó la amenaza de la extorsión. En cambio, miles de tienditas y negocios de barriadas tuvieron que cerrar y huir por el temor existente entre sus propietarios de ser asesinados al no poder pagar las exigencias de sus extorsionadores.
 
A las deudas dejadas por Calderón, se suma una que pudo haber sido la más cara apuesta de su equipo. Se trata de esa que gravita en la psique mexicana y que seguramente es también la más traumática consecuencia de los saldos de la guerra. Después de contar tantos muertos, secuestros, extorsiones y vidas bajo amenaza, los mexicanos supieron que era verdaderamente sentir miedo. El mismo que hizo posible que miles de ellos votaran en la última elección para que regresara el PRI. Rara paradoja. La derecha que doce años atrás sacó a las alimañas y tepocatas de los Pinos, ahora contribuyó, mediante la instauración de un estado de terror, para su regreso. ¿De qué negocio estamos hablando? Ya lo sabremos más adelante.
 
Después de este recuento general de daños, 2013 será importante en lo inmediato, pero no es ninguna garantía de que las cosas mejorarán en nuestro país. Al contrario, una administración que se inaugura con el garrote en la mano representa un gobierno débil, carente de mando, por lo que serán otros, como ya apuntamos, los que definirán el rumbo de la política en el país.  
 
Sin embargo, frente a este oscuro destino, hay algunas luces que lo hacen menos nebuloso. Existen expectativas de que sea la sociedad organizada la que se contraponga a los rasgos primitivos del régimen que nos gobernará durante los próximos seis años. La aparición del Yo soy 132 en plena efervescencia electoral en 2012, el surgimiento de la comunidad de Cherán como defensora de su territorio ante la barbarie del crimen organizado y la última aparición pública y pacífica de miles de zapatistas en las calles de las cinco poblaciones tomadas por éstos militarmente hace diecinueve años, son señales alentadoras de que la historia no ha acabado y que la predicción Maya tiene que ver con la culminación de un ciclo y el surgimiento de otro más limpio, más libre, mas democrático y más justo.
 
Por eso vale recobrar en este espacio el paso y la voz de los zapatistas y del subcomandante Marcos del 21 de diciembre último: ¿Escucharon? Es el sonido de su mundo derrumbándose. Es el del nuestro resurgiendo. El día que fue el día, era noche. Y noche será el día que será el día.
  

 

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Juan Carlos Martinez Prado, nació en Guadalajara, Jalisco. Desde hace más de dos décadas vive en Ciudad Juarez, Chihuahua.  Es periodista independiente. Ha publicado en FronteraD y Rebelión (España), The Clínic (Chile), emmequis, Vanguardia y Milenio (méxico). Es colaborador en Arrobajuarez desde la fundación de este medio.

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    Quiero mi tete.!!!
    Es que no son tres años, es mucho menos. Por eso la prisa.
    Para efectos electorales hasta menos de 24 meses lo que resta al gobernador para tratar de cambiar la voluntad de los juarenses de cara al '21.
    Claro que no podrá obtener mayoría, como no la tuvo en estas últimas elecciones en donde consiguió para su partido un muy fracasado tercer lugar --lo que viene a probar que los fronterizos no votaron por él hace dos años, sino en contra su antecesor, César Duarte--.
    Y así,  vencido y convencido de que no pudo arrebatar a Cabada la alcaldía, como se lo propuso en publico, ahora ya despojado de bravuconería y arrogancia, lo que un humilde Corral busca es al menos una mejor parte de los sufragios locales.
    No la gran tarascada, no se puede, pero sí una porción que no sea tan menor y que, combinada con la bolsa de papeletas que recabe en el resto del estado, le permita dejar sucesor.
    Eso, eso es lo que de verdad importa.
    Promordial para sus planes de tirarle a la grande, pues como perdedor se le dificultaría acceder al carril de las presidenciales.
    Así que en delante, los habitantes de esta la capital electoral y económica, verán al susodicho hasta en la sopa.
    El inquilino de (soy todo) Palacio prácticamente trasladará trono y corte a esta desolada comarca para vaciar dádivas y el presupuesto negado por dos años y, claro, inflar de nuevo como divertido brinca-brinca, aquella su incumplida frase de campaña...a Juárez lo que merece.


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Leviatán

Viva Méjico


Ramón Quintana Woodstock

 

Me emociona que les emocione que estén emocionados por la independencia de Méjico, me da harto gusto ver como en el cumpleaños de Porfirio Díaz nos pongamos patrioteros, luego el presidente en turno hace el ridículo antes miles de ridículos que se sienten ridículamente Mexicanos porque se ponen unas garras horribles que llevan tufo de campesino revolucionario, con colores patrios; la verdad es que esa ropa lo único que hace es disimular la panzota de ella y de el, de ahí en más no sirve para maldita la cosa.



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La Nota Nostra

El recuento de lo abyecto

 

Ramón Quintana Woodstock

 

1- La Chona Challenge. No solo se demuestra que sabes maniobrar un auto también exhibe el gusto por la música: reguetón, sierreña, narco-corrido, etc.

2- El video de Thalía donde dice: ¿están ahí? ¿me oyen? ¿me escuchan? La ahora señora Motola no deja esa prosodia de niña rica pero idiota, pedante y ñoña.

3- El discurso de la Maestra Gordillo. Escogió el día que los chicos regresaban a la escuela, y en él se declara inocente y perseguida. “es mejor reaventarse así misma” sentenció el engendro político.

 

Mediometro

La desatada cacería de agentes ministeriales a manos de sicarios ¿se debe a?
Represalia al buen desempeño policiaco
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Disputa entre grupos internos
 [tally] 31%
Ataques casuales, inconexos
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'Acalambramiento' al gobernador
 [tally] 6%
Por favorecer a uno de los cárteles
 [tally] 19%
Al 'cobro' de pérdidas por acciones policiacas
 [tally] 13%
Respuesta a las advertencias oficiales
 [tally] 6%
Acción de predominio narco en la entidad
 [tally] 19%
Generar desgobierno con objetivo electoral
 [tally] 6%
Este sondeo de opinión no tiene valor estadístico, responde tan sólo a las respuestas voluntarias de los lectores que desean manifestarse.

DesdeJuárez

Ponemos nuestra seguridad en sus manos ¿confías en la policía?

 

Juan Hernán III Ortíz Quintana

En clase una alumna se quejaba que cómo era posible que Juárez recibiera un premio como una de las mejores ciudades para habitar siendo el caos que es. También cuestionó que cómo con tanta violencia Juárez, la policía fuera reconocida como una de las mejores del país.

¿Qué pensaría si le digo que yo fui parte del proceso que reconoce a la policía como una de las mejores del país?

El salón quedó en silencio, los ojos contrariados parecían una sola mirada. Un alumno trato de descifrar un inexistente enigma, lo que el profe quiere es que imaginemos…


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A la Cabeza

Javier Corral

 

Francisco Flores Legarda

 

"Así como la melancolía es el recuerdo de la felicidad, el sufrimiento es el recuerdo del dolor".
Jodorowsky


La tentación del absolutismo hace olvidar a los políticos los principios que un dijeron eran su motivación de participación en la función pública.


Pudiera afirmar sin temor a equivocarme, que ese lamentable cambio de piel ocurrió ya en Javier Corral Jurado desde que asumió la gubernatura de Chihuahua.


El autoritarismo, entendido como forma de gobierno autoritario, se ha dado a lo largo de la Historia de la Humanidad. El autoritarismo es una de las características de sistemas dictatoriales. Ejemplos actuales de autoritarismo, por citar solo dos casos que los mexicanos hemos observado con interés desde hace un buen rato, pueden ser el Gobierno de Corea del Norte o el singular ejercicio del poder de Nicolás Maduro en Venezuela.


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