Flash Informativo... Desde que tomó las riendas del Ejecutivo en Chihuahua, el corralismo operó para tomar el control de los demás poderes en el estado, empezando por el Judicial. (...) / Francisco Flores Legarda (Cartas al director)
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Trasfondo

Los signos del fin del mundo/Los sismos de otoño

 

Carlos Murillo González

“…Todo poder emana del pueblo…el pueblo tiene en todo momento, el inalienable derecho de alterar o modificar su forma de gobierno.”
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos


Los signos del fin del mundo

Tantas cosas pasando en tan corto tiempo: huracanes, terremotos, tsunamis, el retorno de la Guerra Fría, crisis económicas, escasez de agua, todo pareciera indicar la próxima destrucción del mundo como lo conocemos. ¿Estos fenómenos son cíclicos o naturales?, ¿los ha provocado la misma especie humana?, ¿estamos viviendo el fin de los tiempos, la extinción del homo sapiens y otras especies?


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Juego de Ojos

A vuelta de correo


Miguel Ángel Sánchez de Armas


El 7 de mayo de 1932, el joven periodista campechano Héctor Pérez Martínez, autor de la columna “Escaparate” de El Nacional, reprochó nada menos que a don Alfonso Reyes –en ese momento embajador de México en Brasil– su “distanciamiento” de la literatura mexicana, y le expuso el descontento de un grupo de escritores –después conocidos como nacionalistas–, porque los “Contemporáneos” ni ponían interés en los problemas del país, ni volvían la mirada a la literatura de los grandes maestros mexicanos:

“Dentro de sobres inexpresivos, Monterrey –correo literario de Alfonso Reyes–, nos visita: notas sobre Góngora, charadas bibliográficas, la eterna cuestión de las aclaraciones al Cementerio marino de Válery, y una evidente desvinculación de México […] Y si es penoso contemplar el desarraigo de valores completos como Reyes, lo será, aún más, la comprobación del desligamiento de la juventud que está, contra su deseo, unida biológicamente a México.”


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EXIGIR A LA POLICÍA MILITARIZADA EL CESE INMEDIATO DE LA LLAMADA ''REVISIÓN DE RUTINA''


Leobardo Alvarado


Exigir el cese inmediato a la “revisión de rutina” y evitar la tentación de establecer “retenes para prevenir” la inseguridad, debería ser la primera preocupación para la sociedad, para organizaciones sociales y gobiernos locales ante la manera en que el gobierno federal inició acciones para detener la violencia e inseguridad, porque De facto se ha instalado lo que será la Guardia Nacional.


Sobre todo, esto debiera ser prioritario para la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz, atendiendo a la dolorosa experiencia de Ciudad Juárez con la militarización.


Lo ideal es que hubiera una oposición general a la militarización de las policías locales, pero ya sabemos que no sucederá. No al menos si la población agraviada no es la que lo demanda.


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desde
España


¿Hacia un Brexit traumático?

Germán Gorraiz Lopez

El Brexit y el triunfo de Trump escenificaron el finiquito del “escenario teleológico” en el que la finalidad de los procesos creativos eran planeadas por modelos finitos que podían intermodelar o simular varios futuros alternativos y en los que primaba la intención, el propósito y la previsión y su sustitución por el “escenario teleonómico”, marcado por dosis extremas de volatilidad que afectarán de manera especial a la vieja Europa.


Más desde España


Por los caminos de Sancho

México, Sancho y yo


Renward García Medrano


Yo tuve un amigo y maestro, viejo periodista, que no sólo me indujo al oficio, sino que iluminaba con su inteligencia aguda y heterodoxa, los laberintos de la vida del país y del mundo en los dos decenios que nos frecuentamos. Cada semana me reunía a desayunar con don Horacio Quiñones y a veces, con algún invitado. Coincidíamos en mucho, pero teníamos diferencias. Para él era claro que todos los títeres, incluyendo al grueso de los políticos, estudiantes y soldados, eran movidos por las pugnas precoces de la sucesión presidencial, y no por el choque de generaciones y mucho menos de ideologías.

En la huelga estudiantil de 1968, como profesor de la Escuela Nacional de Economía pasaba las noches que podía en la UNAM, al igual que otros y más meritorios amigos, como Lalo y Pablo Pascual, Eliezer Morales o Rolando y Fallo Cordera (Yo no conocía a Woldenberg). Don Horacio no cedía en sus opiniones sobre la marcha de los acontecimientos. La sociedad estaba dividida. Los mayores criticaban a los jóvenes y éstos llegábamos a veces al extremo de la ruptura. La incomunicación inició la debacle de la institución familiar.


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Fosas clandestinas...El horror es el signo del tiempo mexicano

De Nuestros lectores

 

Jorge Carrasco Araizaga, Proceso

 

 

Las imágenes son terribles, atroces: cadáveres amontonados, cuerpos mutilados y torturados de cientos de mexicanos abandonados en fosas clandestinas.

 

Se parecen a las que se descubrieron en Chile, Argentina, Guatemala y demás países centro y sudamericanos al final de las dictaduras militares de los años setenta y ochenta del siglo pasado. Eran las víctimas de la violencia del Estado contra sus disidentes.

 

Son las mismas imágenes que dejaron la guerra nacionalista en la antigua Yugoslavia y la guerra tribal en Ruanda, en los años noventa.

 

Ahora, desde San Fernando, Tamaulipas, México da al mundo el mismo espectáculo fiero, inhumano. No es la primera vez, ni será la última, para vergüenza de un país sumido en una irracional guerra contra el narcotráfico.

 

Aquellos países pasaron del horror y la estupefacción a la indignación y al establecimiento de responsabilidades. Unos hicieron justicia, “en la medida de lo posible”, en sus propios tribunales. En otros casos, los responsables fueron juzgados en tribunales internacionales como criminales de guerra.

 

En México, los responsables de la barbarie también tendrán que ser procesados, juzgados y sentenciados. Pero la Procuraduría General de la República (PGR) está muy lejos de tal imperativo, pues es parte de esta trama violenta.

 

Como doble víctima, de la delincuencia organizada y de sus autoridades, a la sociedad mexicana no le queda más que organizarse para superar esa violencia parecida por sus resultados a una guerra civil y buscar que se impongan castigos.

 

Tarde o temprano tendrá que suceder si es que se quiere que el país salga del círculo vicioso de la violencia. Pero no como ahora se hace, atribuyéndole a una sola persona decenas y decenas de muertes.

 

Dice la Marina, por ejemplo, que Omar Martín Estrada Luna, El Kilo, supuesto jefe del cartel de Los Zetas en San Fernando, es el “autor intelectual” de por lo menos 200 muertes en ese municipio de triste testimonio.

 

Lo mismo hizo la PGR en enero de 2009 cuando le atribuyó a Santiago Meza López, El Pozolero, la muerte de unas 300 personas contrarias al cartel de Tijuana. Pero no pasa de esas acusaciones espectaculares. Nadie puede pensar que por sí solas dos personas sean las responsables de medio millar de muertes.

 

Hasta ahora, el gobierno mexicano no ha realizado, que se conozca, una investigación para dar con las cadenas de mando y protección, lo cual supondría la detención y procesamiento de quienes ordenaron y ejecutaron tales asesinatos, así como de las autoridades civiles, policiales o militares que han protegido a las organizaciones delictivas.

 

El resultado de esa impunidad es que los ciudadanos sientan cada vez más cerca la violencia. Al principio estaba circunscrita a las áreas tradicionales de producción y tráfico de drogas. Después, se extendió a nuevas “rutas” que prácticamente abarcan a todo el país en búsqueda de caminos para llegar al mayor mercado consumidor del mundo de sustancias ilegales, Estados Unidos.

 

Exacerbada de por sí esa disputa de rutas, Felipe Calderón quiso apagar el fuego con gasolina. A la violencia enfermiza de los carteles de la droga que rompieron toda regla de confrontación,  se respondió con la violencia legal e ilegal del Estado. A la barbarie, le siguió la violencia necia, obstinada.

 

Hoy la violencia pende sobre cada mexicano. Nadie se salva. A cualquiera le puede pasar. Ya no es estar en el momento y en el lugar inadecuados. Todo México, en cualquier momento, es propicio para la muerte. Ya por un choque entre narcotraficantes,  ya por la acción de las fuerzas federales, policiales y militares, ya por la fuerza que hace tiempo dejó de ser monopolio del Estado mexicano.

 

Por eso las tumbas clandestinas brotan en cualquier punto del territorio. El horror es el signo del tiempo mexicano que ahora dejamos como testimonio al mundo.

 

[email protected]


No

De Nuestros lectores

 

León Bendesky, La Jornada

 


No sirven ya de nada los argumentos, explicaciones y discursos que se hacen para tratar el resquebrajamiento social de este país provocado por la violencia.

 

No es admisible estar sometidos como personas y como ciudadanos al cruento espectáculo de la muerte sin ton sin son, a la exhibición cotidiana de la barbarie en muy distintas formas, a la sofisticación del mal.

 

No hay contrapeso para la indefensión a la que está sometida la gente debido a la impunidad reinante. La violencia y el crimen están cerrando el círculo cada vez más en torno a cada uno de nosotros.

 

No hay lugar para la ilusión, tampoco para quienes pretenden tamizar la intensidad y el significado profundo de lo que está pasando. Cualquier expresión en este sentido contribuye aún más al peligro en el que vivimos. Es una irresponsabilidad.

 

No significa nada que en otros lugares la situación sea peor. Nunca mejor que a ese planteamiento puede aplicarse el dicho de que “mal de muchos consuelo de tontos” (o como quieran ustedes llamarlos).

 

Es que creen que puede crearse un “violentómetro” y medir hasta dónde nos llega el nivel como país y como individuos, y cuando nos llegue al cuello qué nos quedará por hacer. En este sentido los términos relativos son irrelevantes. Ésta, la de aquí, la que nos sofoca, es específica y verdadera; crece sin contención al tiempo que se reducen los espacios para resguardarse.

 

La demanda de ¡ya basta!, lanzada de nuevo indica el grado de la frustración y el miedo que existen. También muestra la desprotección de la integridad física –sin la cual queda poco– y el derrumbe de los derechos esenciales que norman la vida colectiva.

 

Este no puede ser un llamado en abstracto. A alguien tiene que estar dirigido y de preferencia alguien que asuma su responsabilidad.

 

Decírselo a los criminales parece un acto de desesperación que puede ser comprensible. Pero no se puede, a todas luces, esperar que haya algún oído receptivo. No es posible encararse con un ¡ya basta! a quienes se les ha cedido el terreno de la impunidad y de la corrupción, a quienes hoy por hoy tienen el control de la dinámica del conflicto y lucran con él.

 

Las demandas de los ciudadanos en un caso extremo como el de la inseguridad sólo puede hacerse al gobierno. Éste es el responsable último. Y si hoy resulta que en los niveles municipal, estatal y federal no se puede más que reconocer la incapacidad y con ella la exacerbación de la violencia, entonces reconozcamos abiertamente que la crisis se ahonda a medida que el poder del Estado se reduce frente al de los criminales. Ese Estado nos puede enfrentar a los ciudadanos con los criminales en situación de desventaja, no puede tampoco desoír lo que la gente quiere.

 

No hay muestras fehacientes de que las medidas que se están aplicando desde hace más de cuatro años tengan resultados efectivos. Hay una lógica de la producción y la reproducción del crimen, la violencia y la inseguridad y no hay, en cambio, indicios claros de que ella se esté transformando, por más que así se sostenga.

 

Sigamos preguntando y de modo cada vez más abierto qué significa vivir en medio de un constante y creciente miedo, sigamos pensando con más tino crítico cuáles son los límites de la decadencia, cómo es que se revierte la degradación y si esto finalmente puede hacerse, en qué condiciones habrá quedado esta sociedad.

 

No es admisible salir a la calle con miedo de ser robado, secuestrado o asesinado. No es aceptable pagar una renta a la delincuencia para poder trabajar. No es tolerable recibir llamadas de amenazas en nuestras propias casas (muchas de ellas salen incluso de las cárceles) y ver cercenado el entorno de la vida privada, un refugio que debe ser inquebrantable.

 

La sociedad carga un peso enorme como receptora de los efectos de las actividades criminales y de la violencia. También lo tiene como impulsora última de un cambio en esta condición. En esto puede haber acuerdo; mucho más difícil es hacerlo efectivo, propiciar una transformación. Esto pone en evidencia aspectos esenciales de la organización política existente, del sentido de la democracia trunca que hay y de la relación entre los ciudadanos y quienes gobiernan, legislan, imparten justicia y deben proveer seguridad. El esquema existente está roto.

 

No cabe decir que la violencia repercute adversamente en la actividad económica sólo en algunos lugares del país. ¿Habrá que esperar a que lo haga en todas partes? Parece que importa que no suceda donde la producción crece y se puede mostrar en los registros oficiales como una consecuencia de las políticas públicas. Así se exhiben los espejismos que hay en la forma convencional de pensar.

 

No hay lugar para la nostalgia que es a veces una forma de escapismo. Este país se ha ido desfondado en términos de la cohesión social. La violencia económica como la insuficiencia del crecimiento, el desempleo, la falta de oportunidades y la desigualdad también es real y no está disociada del entorno general de una violencia desatada y una inseguridad rampante.

 

Reconozco que este No que aquí expongo expresa frustración e impotencia.


''CREDULIDAD.''

De Nuestros lectores

 

 

 

CREDULIDAD.

 

          Los seres humanos solemos creer un montón de cosas que sólo existen en nuestra imaginación; algo, alguien, nos instala en la cabecita una noción, una idea, una creencia y ¡zas! Ya está usted en el camino de seguir a pie juntillas por esa senda. Hay creencias menos dañinas que otras; por ejemplo, a los 13 años yo pensaba que el primer día posterior a mi cumpleaños 18 iba a amanecer como Gabino Barrera con el bigote en cuadro abultao -el rostro malencachado ya lo traía de nacencia-; y ya ven, no más no. Hasta los 15, creí de buena fe que Hidalgo era un viejito inocentón todo bondad, Juárez el adalid del derecho e Iturbide un perfecto desgraciado. Juraba que los revolucionarios eran amigos entre sí (Carranza, Villa, Zapata, Obregón, etc.) y que lejos estaban de mandarse asesinar unos a otros como si la traición fue motivo de prez y no de desdoro; pensaba que en la vida, como en las películas, siempre ganaban “los buenos” y así. Luego empecé a leer y me di cuenta de que la vida, como los leones, no es como la pintan.

 

          Ahora, creo que la mayoría de nosotros decide permanecer en la ignorancia por comodidad. Creer lo que la mayoría cree no entraña dificultad alguna; es sencillo y fácil de hacer; creer como los demás no nos compromete ni exige de nosotros un esfuerzo adicional. Para el caso, no necesita uno ni pensar, basta con decir: “Si” a todo y ya. Todos contentos.

 

          Leer, informarse, analizar, cuestionar y, sobre todo, prensar por sí mismo exige un esfuerzo mayúsculo; no nos queda casi tiempo para ver la televisión y a López-Dóriga informándonos de una realidad nacional aderezada a gusto del Pintito Azcárraga -Ya lo he dicho: “Hijo de tigre pintito”-. No nos queda tiempo para comprar cuanto artilugio de última generación sale al mercado y por ese medio empezar a ser “mejores personas”. Nos falta tiempo para continuar la búsqueda frenética del vehículo de último modelo, las ganancias más elevadas, los negocios más lucrativos. Por eso es mejor creer lo que nos viene envasado en el cotidiano paquete de información para que luego no se diga de nosotros que “no estamos informados” o “al día”.

 

          Igual pasa con el Gobierno y el Estado; resulta mucho menos embarazoso creer que el sistema educativo marcha sobre ruedas a informarnos respecto a dónde están -y que están haciendo- nuestros hijos menores de 16 años dentro y fuera de las aulas. Es más simple conformarnos con el parque poblado de árboles pelones y desangelados a comprometernos con la reforestación de nuestro suelo (tan necesaria en estos días). Pensar en la obra pública, la seguridad social, el régimen fiscal y la seguridad pública son asuntos ajenos y no es útil pensar en ello, a menos que ocurra un acontecimiento que venga a trastornar nuestro sistema de valores o convicciones: Que nos embarguen, nos atropellen, nos secuestren y un tenebroso etcétera.

 

          Así vivimos la vida muchos de nosotros; tristemente, la mayoría; conformándonos con lo que se nos dice, se nos sugiere, se nos “informa” o se nos indica -cuando no se nos ordena o impone a la fuerza-.

 

          Esta reflexión, porque el día de ayer terminé un librito: “Secretos, mentiras y democracia”; una entrevista que hace David Barsamian a Noam Chomsky.[2] No más recuerde los efectos de la crisis de 1994 para millones de mexicanos, a quienes los dejó sin patrimonio, o la crisis internacional derivada del mercado inmobiliario de la que apenas estamos saliendo.

 

No obstante, no es ese cúmulo de reflexiones o de datos lo que llamó mi atención sobre la obra, en lo absoluto. Es otra cosa más simple; algo que ya sabíamos, pero que se nos olvida y se nos vuelve a olvidar, relativo al poder ciudadano.

 

En este punto, permítanme una digresión; comenta el autor: “Ninguna forma de concentración de poder desea estar supeditada al control democrático popular. […] Por ello los sectores poderosos, incluyendo a los grandes consorcios, se oponen a una democracia funcional. […] Es muy lógico. No quieren restricciones externas a su capacidad de tomar decisiones y actuar con absoluta libertad”.[4]

 

Regresando al tema del poder ciudadano; el libro ofrece una pequeña fórmula que me parece maravillosa por su sencillez de poner en práctica y la profunda verdad que encierra. Dice que lo que el Mundo necesita es una sociedad civil funcional y activa, donde la gente se reúna para hacer cosas importantes y no para tachar boletas de vez en cuando.[5] ¿Y cuáles son esas cosas importantes? Muy simple, formar pare de la asociación de padres de familia, participar en una Iglesia, agruparse en una asociación de consumidores, integrarse activamente al Comité de vecinos, etc.

 

Pongamos por caso el asunto de la educación: ¿Usted cree verdaderamente que una individua como Elba Esther Gordillo y sus achichincles iban a poder con los millones de padres de familia de este País? ¡Por supuesto que no! Es nuestra dejadez como ciudadanos, como padres, como miembros de la sociedad, la que permite y tolera la ineficacia del sistema educativo en el País y a zánganos como esos. Y otro tanto podría decirse de las tarifas telefónicas, la conservación de parques, la construcción de obra pública, la calidad de la televisión, etc.

 

Los ciudadanos comunes y corrientes somos más, muchos más, que los magnates y los beneficiarios del sistema; el asunto es que ni siquiera nos conocemos, menos vamos a colegiarnos. Empiece ahora, deje de hacer lo que está haciendo y vaya y pregúntele a su vecino a quién van a irle a partir su mandarina en gajos porque ya estuvo suave.

 

 

Luis Villegas Montes.

[email protected], [email protected], [email protected], [email protected]



[1] Chomsky, Noam (2001): “Secretos, mentiras y democracia”. Entrevista que hace David Barsamian. Siglo XXI Editores. México.

[2] Op. cit. Pág. 17.

[3] Ibid.

[4] Op. cit. Pág. 60.

[5] Op. cit. Pág. 19.

 

 


Lula da Silva: Lecciones de economía política

De Nuestros lectores

 

Orlando Delgado Selley, Proceso

 


Durante la convención bancaria que se realizó en Acapulco en días pasados, la nota principal no la dieron Felipe Calderón, Agustín Carstens o Ernesto Cordero, tampoco la dieron los banqueros, anfitriones del evento, sino el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien en un discurso muy aplaudido dio una lección de economía política a los asistentes.

 

El público, formado por altos directivos de los bancos privados, funcionarios gubernamentales del sector hacendario y de la banca central, servidores públicos locales y prensa especializada, celebró los planteamientos del dirigente de izquierda.

 

En su texto, publicado en el número 1797 de la revista Proceso (1797), el enviado de esa revista escribió: “La crema y nata de la banca en México se rindió a sus pies. Extasiados, ovacionaron generosamente, de pie un par de veces, al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva”.

 

No sorprende la entrega de ese público a un discurso que contradice lo que han hecho los gobiernos mexicanos desde hace casi 30 años –tres del PRI y dos del PAN–, ya que el éxito económico brasileño de los años recientes es contundente.

 

Lula planteó los temas con la autoridad que le da ser un dirigente político responsable de ese éxito, o por lo menos de su parte más reciente. Con sencillez, el brasileño explicó la manera en que su país superó la crisis financiera internacional, y con eso hizo evidente nuestro fracaso.

 

El contraste con nuestra experiencia puede sintetizarse en la frase que Lula mencionó al relatar cómo lo criticaron en su país cuando decía que la crisis financiera internacional sería “una olita” apenas para la economía brasileña. “Será una crisis profunda para (George W.) Bush pero no para mí”, dijo. Y para los brasileños, en efecto, fue una olita.

 

Al escuchar esas palabras, los presentes recordaron la expresión del entonces secretario de Hacienda, Agustín Carstens, en el sentido de que la crisis sería apenas un “catarrito” para la economía mexicana, pero resultó ser una pulmonía feroz.

 

Además, Lula cuestionó dos principios centrales de la estrategia económica seguida por los gobiernos mexicanos: uno, que el crecimiento de las exportaciones es incompatible con el fortalecimiento del mercado interno, y dos, que es imposible aumentar los salarios sin que aumente la inflación.

 

En su explicación sobre la manera en que Brasil rompió con estos tabúes, los asistentes lo ovacionaron. Así, pues, la evidencia del éxito logrado en su país choca con lo que México ha  hecho y persiste en seguir haciendo, por lo que los asistentes al encuentro aprobaron con sus aplausos que la autoridad de Lula fuera usada para decirle al presidente Felipe Calderón que modifique su estrategia económica.

 

Calderón y su corte podrían decir que ellos no sostienen el primer principio mencionado por Lula y que, como han dicho recientemente, los salarios reales en México han aumentado, aunque ese aumento no se constata con la información disponible.

 

El dato aportado por el ex mandatario de Brasil es fuerte: “Durante los ocho años de mi gobierno, todos los trabajadores y todos los sindicatos tuvieron un aumento real de sus salarios, superior a la inflación. El salario mínimo lo aumentamos prácticamente en un 60% en esos ocho años, la inflación sigue controlada y el mercado interno sigue creciendo”.

 

De esta manera crece el mercado interno, con aumentos significativos de la capacidad de compra de los salarios, no migajas.

 

Además, Lula cuestionó otros principios que han regido el funcionamiento económico mexicano. Uno se dirigió específicamente a la operación bancaria y al papel de los bancos estatales en el sistema crediticio. Da Silva dijo a los banqueros que los pobres son buenos sujetos de crédito. Pagan bien porque tienen vergüenza, y en eso difieren de los ricos.

 

Por eso, agregó, en Brasil han hecho crecer el crédito destinado a los pobres: de 200 millones de dólares iniciales a un monto actual de un billón 700 mil millones. Prestar a este sector ha sido buen negocio, antes que invertir en derivados u otros productos sintéticos, apuntó.

 

Las lecciones continuaron. La de la relación con el Fondo Monetario Internacional es ilustrativa. Con detalles, Lula relató el prepago de su deuda con esa institución. La historia tuvo, además, giros extraños para ese auditorio, aunque importantes para quienes le  oíamos fuera de ese espacio:

 

“Yo estuve 30 años de mi vida manifestándome: ‘¡Fuera el FMI!’, y hoy le prestamos 14 mil millones de dólares a ese organismo. Ahora yo no les debo; ellos me deben”. Calderón, en cambio, que por supuesto nunca gritó contra el FMI, se muestra orgulloso porque el FMI nos sigue prestando. Los contrastes pueden resultarle odiosos, pero son nítidos.

 

Las dos lecciones finales fueron sobre la relación entre México y Brasil. Lula dijo: “México necesita mirar hacia Brasil y Brasil necesita mirar hacia México”. El llamado es oportuno, ya que se está negociando un Tratado de Libre Comercio con ellos. El punto, sin embargo, va más allá.

 

Apunta hacia una propuesta estratégica: México debe voltear hacia América Latina y dejar de estar concentrado exclusivamente en Estados Unidos. Tras lustros atendiendo casi exclusivamente este mercado, en México debemos reconocer la necesidad de diversificar nuestro comercio exterior, es urgente. Sin ese replanteo difícilmente alcanzaremos el dinamismo brasileño.

 

Y finalmente está el asunto petrolero. El planteo de Lula es claro: asociémonos, Pemex y Petrobras, construyamos juntos. Esta propuesta pudiera resolver un problema que ha resultado complicado. Los gobiernos neoliberales han intentado que Pemex se abra a la inversión privada y hasta ahora no lo han logrado. Los defensores de la soberanía nacional en materia petrolera, al mismo tiempo, no han logrado que Pemex por sí sola evolucione y supere sus rezagos.

 

Aliarse con una empresa como Petrobras, y solo con ella, no con Exxon, Repsol o cualquiera otra trasnacional, pudiera ser la manera de deshacer ese nudo gordiano.

 

Y Lula tuvo razón al señalar que había leído la prensa mexicana y todo eran notas sobre la violencia, nada sobre lo bueno que pasa en México. Es cierto. Ilustra lo que nos ocupa. Este gobierno ha logrado que esa sea nuestra preocupación mayor: la violencia de los narcos y los asesinatos cotidianos. ¡Vaya logro! ¡Qué contraste con Brasil!

 

Si nos ocupáramos de recuperar el dinamismo económico perdido, avanzaríamos también en controlar el creciente peso del narcotráfico en la vida nacional.

 

 

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''Oportuno Revés a secuestradores''

De Nuestros lectores

 

 

 

OPORTUNO REVES A

SECUESTRADORES

 

Luis Ochoa Minjares

 

   El oportuno y alentador golpe dado por el gobierno de Chihuahua a través de la Fiscalía estatal al crimen organizado al detener a un grupo de secuestradores integrantes de una de las numerosas bandas, y liberar a una víctima, tiene doble significación para los chihuahuenses.

 

   Primero, porque restituye, aunque sea en parte, la confianza de la comunidad, atribulada por la excesiva insolencia y barbarie del crimen organizado que ha hecho de Ciudad Juárez un imperio de rapiña y de saqueo, y porque es también una prueba de que el imperio de la delincuencia no es invulnerable.

 

   Y segundo, porque es también un oportuno mentís, una prueba de que no todos los gobiernos estatales y municipales “están cruzaos de brazos” en la lucha contra la delincuencia, como acusara a rajatabla el presidente Calderón en su discurso de anteayer viernes ante los transportistas del país.

 

   Es innegable que la desarticulación de esta banda de secuestradores, dirigida por un interno del Ceresos Municipal de Juárez, tendrá resonancia nacional, si consideramos que la preceden hechos como la detención de 90 secuestradores y 19 bandas desarticuladas de octubre pasado a la fecha, según informó ayer la fiscalía estatal.

 

   Lo que sí consideramos desalentador y además injusto, es que el presidente haya anunciado, en esa misma ocasión, mayores refuerzos operativos anticrimen a los Estados de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y San Luis Potosí, ignorado o pasando por alto al Estado de Chihuahua, particularmente a Ciudad Juárez. ¿Por qué razón?

 

   Por lo demás, por qué regatearle nuestro reconocimiento y felicitación a todos y cada uno de los agentes de la Unidad Modelo de Atención al Secuestro de la Fiscalía General del Estado, quienes lograron la detención de seis de los presuntos secuestradores, y liberaron a la última de sus víctimas.

 

MOZALBETES SIN HORIZONTE

 

   Resulta inevitable deprimirse y entristecerse al tener a la vista el rostro de los ocho mozalbetes integrantes de la banda de secuestradores de El Güero, cuya edad promedio oscila en los 17 años, por delitos cometidos que los refundirá, -de manejar correctamente el proceso penal-, en la penitenciaria por el resto de su infecunda vida.

 

   Si por curiosidad algún sociólogo o una sencilla trabajadora social estudiara el curso de la breve existencia de esos muchachos, encontrarían que proceden de un hogar desintegrado, que fueron rechazados en la escuela por falta de cupo, que la industria maquiladora los discriminó para preferir al sexo femenino, que la universidad los rechazó y que nadie nos ocupamos de su destino, de su futuro.

 

   Por ese rumbo estarían las causas en virtud de las cuales cerramos el horizonte del futuro a las nuevas generaciones, y las dejamos abandonados en su destino o las arrojamos a las insaciables fauces de la delincuencia.

 

 ¿Qué ha sido de los tres mil o cuatro mil muchachos que año con año y durante los cuarenta de existencia rechaza la universidad por diversas causas? ¿Qué ha sido de los jóvenes rechazados por las maquiladoras durante las cinco décadas que funcionan esos enclaves? ¿Alguien nos ocupamos de su destino?

 

   Esos miles y miles de jóvenes desatendidos y rechazados por una sociedad exigente y corrompida, están ahora desahogando su rencor social, pidiéndonos cuenta de su abandono y, sobre todo, saciando su sed de venganza, de desquite.

 

   Todo ello, con ser injusto, no justifican, pero sí explican los actos delictivos que nos tienen aterrorizados, y que obligan a dirigir la mirada hacia las causas que convierten a las nuevas generaciones en carne de cañón del imperio del crimen y de la delincuencia organizada y no organizada.

 

   Sería deseable que la batalla que debemos dar la ciudadanía en su conjunto con los tres niveles de gobierno, debiera atender con audacia, valor y decisión dos frentes: el primero, atender y anular las causas que producen generaciones de jóvenes sin horizonte, y segundo, reprimir con toda la energía del mundo a la delincuencia y aplicar las leyes penales sin nos tiemble la mano.

 

TECLAZOS DOMINICALES

 

   Ojalá y el Gober Duarte logre sacudir la modorra que suele caracterizar a muchos de los funcionarios federales, cuya lenidad contrasta con el dinamismo que exige el desempeño en el servicio público y requiere el Estado para ponerse al día….. La presidencia de la Asociación Mexicana de Escuelas y Facultades de Medicina Veterinaria y Zootecnia quedó por primera vez en manos de Ciudad Juárez, asumiendo el cargo Eduardo Pérez Eguía, médico y jefe del Departamento de Ciencias Veterinarias de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.….. Según Fidel Castro, el derroche y las sociedades de consumo capitalistas en su fase neoliberal e imperialista, están llevando el mundo a un callejón sin salida, donde el cambio climático y el costo creciente de los alimentos, conducen a miles de millones de personas hacia los peores índices de pobreza…….Rafael Servando Portillo, secretario de Desarrollo Urbano y Ecología, explicó que el Plan Sectorial de Movilidad Urbana de la ciudad de Chihuahua, constará de 20 rutas troncales y 19 rutas alimentadoras que circularán por barrios y colonias hacia las terminales y viceversa……  Don Arqueo Saldivar se queja de que la  exposición de Álvaro Ávila Franco: “Rostros, Rastros y el Cielo de una Pasión llamada Juárez”, efectuada el pasado 7 de abril en el Museo de Arqueología de El Chamizal, recibió poca o casi nula difusión…..Doña Manuela Gómez nos pregunta por dos artículos editoriales. Uno de Raymundo Riva Palacio titulado “Las Ocurrencias del gobernador” y otro de Francisco Ortiz Bello titulado “Ninis militarizados”. Sra. Gómez, los encontrará en la edición de El Diario del miercoles 29 de marzo pasado, Servida.

   

   FINALMENTE, desentrañemos el significado de la frase de la semana que nos envía el parralense don Raymundo Sanabria, cuyo texto dice:

 

   “El entusiasmo que perdura solo puede nacer de la fe. El hombre que la tiene no conoce fronteras”..


''Al buen ciudadano que todos que todos llevamos dentro:''

De Nuestros lectores

 

 

Al buen ciudadano que todos  que todos llevamos dentro:


Como si de una plaga se tratara, la presencia invariable y creciente de hechos  de violencia, sangre, crimen e impunidad pareciera empeñarse en demostrar que en nuestro régimen, la sociedad misma en que convivimos, está condenada a la destrucción.


Así, las consecuencias de los propios hechos han “despertado” a  sectores de la sociedad que, cansados de vivir en la inseguridad, han alzado sus voces para exigir justicia.


Un ejemplo de ello, es lo que señala la BBC Mundo, en un artículo titulado “Javier Sicilia, el hombre que quiere despertar a México”:  El poeta y periodista mexicano, nunca imaginó que encabezaría un movimiento ciudadano contra la violencia por el narcotráfico.


Sin restar valor a las aportaciones de este esfuerzo que ha despertado Sicilia, resulta un tanto preocupante que durante los últimos años solo aquellos que han perdido a un ser querido o cercano son los que convocan a participar en este tipo de movimientos para exigir a los gobiernos –sean del nivel que sean- que actúen eficaz y eficientemente.


Probablemente Marisela Escobedo, Isabel Miranda de Wallace y Alejandro Martí –tan solo por mencionar algunos ejemplos--, tampoco imaginaron encabezar movimientos ciudadanos contra la violencia; sin embargo, de una situación de adversidad y crisis se elevaron mas allá de los límites para transformarse en inspiración, causa y razón para muchos que decidieron seguirles.


Definitivamente es bueno tener liderazgos que nos llamen a participar; pero más efectivo sería que los ciudadanos tomásemos acción, para ir mucho más allá de tomar las calles en exigencia de paz; la medida sin duda es buena, pero no deja de ser unilateral, se trata de un mecanismo de presión hacia el Estado, cuando la problemática actual toma una dimensión drástica que exige medidas igualmente drásticas, donde sin duda el Sector gubernamental puede y debe fijar directrices, pero todos debemos participar por iniciativa propia y sin esperar a que algo malo le suceda a alguien cercano.


Ya no es suficiente ser ciudadano  a “secas”;  es necesario sacar al buen ciudadano que todos llevamos dentro y no esperar a que algo malo suceda en nuestro círculo cercano para señalar y exigir a nuestros gobernantes que hagan su trabajo, porque por algo quisieron están ahí.


El problema con los crecientes actos de violencia a causa del combate al crimen organizado, no es cosa de meses, ni siquiera de unos cuantos años, se gestó a lo largo de todo un proceso que trajo como consecuencia el fortalecimiento de los grupos criminales a la par del debilitamiento del poder público.


Desafortunadamente, también durante ese proceso, los ciudadanos nos fuimos limitado a ser solo eso: ciudadanos, olvidándonos de ser buenos ciudadanos, conscientes de que ser un ciudadano activo implica mucho más que seguir el guión de deberes y derechos, el cumplimiento básico de las leyes, porque somos parte de una colectividad que pareciera moverse al ritmo del poder y del dinero, ese que ha logrado descomponer por la vía de la corrupción instituciones cuya solidez es indispensable y necesaria; pero que hoy, está casi totalmente ausente.


Y es que parte de esa auto-limitación para ser buenos ciudadanos, se debe a que al no querer cumplir con nuestras responsabilidades, renunciamos por consecuencia a ejercer nuestro derecho a exigir y sobre todo, a participar. 

 

Queda claro pues, que en México se necesitan líderes sociales, pero también se requiere de los buenos ciudadanos; es decir, de mexicanos en toda la extensión de la palabra, mexicanos que no esperen el llamado a participar para hacerlo.   Mexicanos unidos no solo a la hora de exigir, sino para cumplir con las responsabilidades que todos y cada uno tenemos, porque solo de esa manera podremos tener un México mejor.  Ser un buen ciudadano, más que una guía, requiere de voluntad y definición.


Esto, solo es hablando del tema de inseguridad que se vive en México, porque no podemos olvidar que hay muchos otros temas que han requerido del liderazgo de otras personas que nos hagan el llamado a participar.


Resulta imprescindible pues, ponernos a reflexionar seriamente que mientas que los grupos delictivos si están organizados, los ciudadanos hemos permanecido indiferentes y desorganizados; lo cual sin duda, ha sido un factor fundamental para la descomposición de nuestra sociedad.


El abogado y político francés Jacques Delors, quien fuera pieza clave para la consolidación de la Comunidad Europea, señaló en su momento que "La crisis de valores consiste en que en este mundo todo se compra. Defendamos los sueños que el dinero no compra". 

 


Aída María Holguín Baeza
[email protected]
Abril 13, 2011 10:22:23 PM

 


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Gotera

    No, no y no¡¡
    Tundido por la delincuencia, para desgracia "de los que menos tienen, menos saben y menos pueden", el gobernador durante su corto mandato no ha dudado en suplicar en público le sean enviados tanto soldados como policías federales ya para la sierra, los ingobernables municipios aledaños a la capital, o Juárez.
    Igual, de manita sudada, feliz ha trabajado con el club de delegados y subdelegados del extenso abanico de dependencias federales y descentralizadas en la entidad.
    Pero a la víspera de un nuevo gobierno central, Corral no quiere cambios ni en una cosa ni en la otra. Con ese ánimo agrio se da a la tarea de organizar en la mezquindad a los gobernadores de su partido.
    Y lo hace cobijado e impulsado por la clase adinerada, el sindicato patronal porque, así lo hace parecer: tampoco quiere la separación del poder económico del poder político. Duele el destete.
    No quiere lo que sería una Guardia Nacional y prefiere el evidente y añoso fracaso demostrado de las fuerzas federales, y con ello el de su propia policía, en zonas como la serrana y la fronteriza. A saber qué ganancia hay en ese río revuelto.
    Se niega a un sólo representante estatal del gobierno lopezobradorista. Quizá por que ya no será él quien decida --o sus pares en los respectivos estados-- a que individuo prefiere como embajador. No quiere supervisión.
    Total que por estos días a los panistas no hay chile que le embone, chillan y patalean, claro...todavía con la gruesa daga electoral hundida hasta la empuñadura.


Más Gotera

Contexto


México:
año nuevo,
gobierno viejo

flecha

Leviatán

Viva Méjico


Ramón Quintana Woodstock

 

Me emociona que les emocione que estén emocionados por la independencia de Méjico, me da harto gusto ver como en el cumpleaños de Porfirio Díaz nos pongamos patrioteros, luego el presidente en turno hace el ridículo antes miles de ridículos que se sienten ridículamente Mexicanos porque se ponen unas garras horribles que llevan tufo de campesino revolucionario, con colores patrios; la verdad es que esa ropa lo único que hace es disimular la panzota de ella y de el, de ahí en más no sirve para maldita la cosa.



Más Leviatán

La Nota Nostra

Nini

 

Ramón Quintana Woodstock

 

Conforme pasó el tiempo hicieron mella los consejos de mi mamá. Entre otras cosas decía: báñate Ramón. No lo hacía con gusto pero sabía que de no hacerlo me diría con todas sus letras “hueles a sobaco chavalo marrano”. (La palabra chavalo en el norte es muy usual para denominar a los lepes, así que, chilangos, ahí la tienen para que se familiaricen con el caló norteño).

Cada año mi madre me inscribía en la escuela, era la única respuesta que ella le obsequiaba a la ignorancia con la que había crecido en el pueblo, así que por lo mismo el hecho de que faltara o reprobara era como pegarle a Dios en la entrepierna. En ese mismo tenor si aquella me miraba con los chavalos punks, aquello implicaba regañada.

 

Mediometro

La desatada cacería de agentes ministeriales a manos de sicarios ¿se debe a?
Represalia al buen desempeño policiaco
Disputa entre grupos internos
Ataques casuales, inconexos
'Acalambramiento' al gobernador
Por favorecer a uno de los cárteles
Al 'cobro' de pérdidas por acciones policiacas
Respuesta a las advertencias oficiales
Acción de predominio narco en la entidad
Generar desgobierno con objetivo electoral
     Resultados

DesdeJuárez

Juárez. ¿Ciudad resiliente?

 

Juan Hernán III Ortíz Quintana

María Luisa García Amaral, además de llamarme pendejo a la menor oportunidad, me decía que la ciudad era la costra de las relaciones sociales. Que en la ciudad se ve reflejada la manera en que la gente vive.

Ciudad Juárez es sucia. Evidencia de ello son los eventos que se anuncian en los postes de la ciudad, la mayoría de mediana calidad e intrascendentes culturalmente, violan los reglamentos municipales, ensucian y a cambio los juarenses les damos nuestro dinero.


Mas Juárez

A la Cabeza

Cielo despejado

 

Francisco Flores Legarda

 

Nunca digas "es mío". Si no es nuestro, no es mío ni tuyo.
Jodorowsk


Un sábado primero de diciembre, con cielo despejado, fue el día de la asunción como presidente constitucional de Andrés Manuel López Obrador. Es el dato que sin intermediarios verifiqué, lo demás lo he escuchado y leído al boleo. Nada nuevo acerca de lo que ha dicho él, de lo que han dicho sobre él. AMLO de una sola pieza y con una gran responsabilidad sobre sus espaldas y a la que están comprometidos sinfónicamente sus colaboradores (eso creo). Decenas de miles se reunieron en el centro histórico del país, México. Alegría jubilosa de los reunidos para constatar el inicio de una administración más que quiere hacer historia inclusiva para no estar demás.


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