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Trasfondo

Independencia del Gringo

 

Carlos Murillo González

El primero de enero de 1994 es una fecha simbólica para México por que formalmente nos unimos a Estados Unidos y Canadá a través del Tratado de Libre Comercio (TLC) como “socios comerciales”. Mano de obra barata, grandes recursos energéticos y riquezas naturales para nutrir el voraz apetito y way of living de la potencia de América del Norte llamada Estados Unidos de América (EEUU).


Más Trasfondo

 

Juego de Ojos

Goodbye, Ben


Miguel Ángel Sánchez de Armas


              Sabido es que los grandes periodistas no mueren: se diluyen lentamente en el éter y nunca desaparecen del todo. El martes 21 Benjamin Crowninshield ‘Ben’ Bradlee, siguió este camino.

         El Mundo de España reseñó así la noticia: “Hoy es un día triste para el periodismo en todo el mundo. Ben Bradlee, la epítome de director de periódico, ha fallecido esta madrugada en su casa de Washington. Tenía 93 años, de los que pasó 26 como director de The Washington Post. Durante ese periodo, el Post, como se le conoce familiarmente, pulverizó a su competencia en la capital estadounidense y se convirtió en uno de los grandes periódicos de referencia del mundo, en buena medida gracias al tándem formado por Bradlee y Katherine Graham, que asumió la gestión de la empresa familiar tras el suicidio de su esposo, Phil, en 1963.”

         Ben Bradlee saltó a la fama mundial durante la crisis de Watergate, aquel escándalo que culminó con la renuncia de Richard Nixon a la Presidencia de Estados Unidos. Como director del Washington Post y con el apoyo absoluto de Katherine Graham, resistió monumentales presiones políticas y económicas y protegió el trabajo reporteril de dos periodistas que también agregaron su nombre al rol de honor de la profesión: Bob Woodward y Carl Bernstein. Sin embargo, la vida de Bradlee tiene episodios oscuros, que si bien nunca demeritaron su actuación profesional, sí la envuelven en un aire de misterio que está a la espera de un relator.


Más Juego de Ojos

Por los caminos de Sancho

México, Sancho y yo


Renward García Medrano


Yo tuve un amigo y maestro, viejo periodista, que no sólo me indujo al oficio, sino que iluminaba con su inteligencia aguda y heterodoxa, los laberintos de la vida del país y del mundo en los dos decenios que nos frecuentamos. Cada semana me reunía a desayunar con don Horacio Quiñones y a veces, con algún invitado. Coincidíamos en mucho, pero teníamos diferencias. Para él era claro que todos los títeres, incluyendo al grueso de los políticos, estudiantes y soldados, eran movidos por las pugnas precoces de la sucesión presidencial, y no por el choque de generaciones y mucho menos de ideologías.

En la huelga estudiantil de 1968, como profesor de la Escuela Nacional de Economía pasaba las noches que podía en la UNAM, al igual que otros y más meritorios amigos, como Lalo y Pablo Pascual, Eliezer Morales o Rolando y Fallo Cordera (Yo no conocía a Woldenberg). Don Horacio no cedía en sus opiniones sobre la marcha de los acontecimientos. La sociedad estaba dividida. Los mayores criticaban a los jóvenes y éstos llegábamos a veces al extremo de la ruptura. La incomunicación inició la debacle de la institución familiar.


Más por los caminos

 

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EL POR QUIÉN DEL VOTO


Edna Lorena Fuerte


Esta semana es la última previa a las elecciones del 7 de julio en nuestra ciudad, quienes hemos seguido el curso de las campañas, y más aún, nos hemos acercado al sentir de los ciudadanos respecto a las propuestas de los diferentes aspirantes, llegamos a esa semana con una constante pregunta ¿por quién votar?, para algunos preguntarse esto es mera retórica, pues argumentan que entre las opciones que se presentan  no hay una sola que verdaderamente despierte su interés, otros lo preguntan con la sinceridad de quien no encuentra la diferencia sustancial entre las diferentes propuestas, otros lo dicen con el hartazgo de quienes viven a decepción del régimen de partidos, y algunos más lo preguntan con la sinceridad de saber si haría alguna diferencia su voto en medio de un panorama que muchos quieren dar por ya definido.

La experiencia electoral nos muestra que generalmente las reflexiones que entraña esta pregunta, a estas alturas del proceso electoral, culminarán en el abstencionismo, o en aquellos casos de quienes consideran que tienen  la obligación de hacer saber que quieren participar en la elección, pero que no hay ninguna opción que los represente, quizá tiendan a anular su voto.


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El despertar del lobo estepario

Germán Gorraiz Lopez

Wright Mills en su libro “The Power Elite” (1.956) explica que el establishment en EEUU sería “el grupo élite formado por la unión de las sub-élites política, militar, económica, universitaria y mass media”, lobbys de presión que estarían interconectadas mediante “una alianza inquieta basada en su comunidad de intereses y dirigidas por la metafísica militar” y que siguiendo la estrategia del Nuevo Orden Mundial habría fagocitado las élites dominantes de todos los países que gravitan en la órbita de EEUU.

Zbigniew Brzezinski, ex- consejero de Seguridad Nacional durante el mandato de Carter, en un artículo publicado en la revista Foreign Affaire (1970), expone su visión del “Nuevo Orden Mundial” al afirmar que “se hace necesaria una visión nueva y más audaz con la creación de una comunidad de países desarrollados que puedan tratar de manera eficaz los amplios problemas de la humanidad”, esbozos de una teoría que perfilará en su libro “Entre dos edades:El papel de Estados Unidos en la era tecnotrónica” (1.971).


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Ayotzinapa, desaparición forzada y crisis de EPN

De Nuestros lectores

 
 
Jenaro Villamil/Proceso
 
 
 
A más de 33 días de la desaparición de los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa, el gobierno de Enrique Peña Nieto está atrapado en una tormenta perfecta. El caso ha escalado hasta llegar este martes 28 a la Casa Blanca. Por primera vez en dos años, el vocero de Barak Obama no le colocó una estrellita al peñismo. Peor: calificó la situación de “preocupante” por el caso irresoluble, hasta el momento.
 
En un mes, el gobierno ensayó tres estrategias que, evidentemente, han fallado:
 
1. En primer lugar, quisieron focalizar el asunto como un tema aislado de la agenda nacional e intentaron criminalizar a los propios normalistas. Eso sólo sucedía en Guerrero y, específicamente, en el municipio de Iguala, donde el crimen organizado dominaba la policía y al alcalde. No era una crisis nacional y menos un resultado de la mala estrategia federal de combate al crimen organizado. Los normalistas probablemente estaban vinculados a alguno de los cárteles que operan en la zona.
 
Resultó que tanto el gobernador Ángel Aguirre como el alcalde prófugo José Luis Abarca estaban ligados a grupos nacionales. No sólo del PRD sino también del mismo gobierno peñista. ¿Cómo explicar que la administración federal ignoraba lo sucedido en Iguala después de más de diez visitas oficiales del primer mandatario a la entidad sureña y de una amplia participación del Ejército en la zona aledaña a Iguala?
 
En la fallida estrategia de echarle la responsabilidad a otros o criminalizar a las víctimas, ahora el PRI y los analistas cercanos a la línea gubernamental pretenden golpear a Andrés Manuel López Obrador, dirigente de un partido político que no tiene diputados ni alcaldes y menos gobernadores, de lo sucedido en Iguala. López Obrador no es el jefe de gobierno de Guerrero y menos el jefe de Estado federal.
 
2. Cuando el caso dominó la agenda nacional y en tres días consecutivos las redes sociales demandaron la renuncia de Enrique Peña Nieto, se decidió ir administrando la información sobre la búsqueda de los normalistas.
 
El descubrimiento de más de 30 narcofosas en los alrededores de Iguala abrió las compuertas del infierno. Resulta que mucho antes de los acontecimientos del 26 y 27 de septiembre pasado, en esta zona los ciudadanos desaparecían y ninguna autoridad había denunciado la existencia de estos cementerios clandestinos, aunque todos sabían de ellos.
 
El hallazgo de las fosas –como ahora la del tiradero del municipio de Cocula, cercano a Iguala– demostró a la opinión pública nacional e internacional lo que no se quería ver: el Estado mexicano ha fallado desde años atrás en investigar decenas de miles de desapariciones forzadas derivadas de una guerra cruenta contra supuestos criminales que, en realidad, están enquistados y protegidos por el propio Estado.
 
3. La movilización nacional e internacional del miércoles 22 tuvo varios signos muy claros: no tenía una motivación partidista sino que fue resultado de una conmoción ciudadana; no se realizó solamente en la Ciudad de México sino en prácticamente todas las urbes importantes del país; hubo varias manifestaciones internacionales que demostraron la rapidez y simultaneidad con que la información ha proliferado a través de los nuevos medios digitales y de los medios electrónicos.
 
A diferencia de la “guerra sucia” de los años setenta –cuyo epicentro también estuvo en Iguala y en Atoyac, Guerrero–, los abusos de ahora ya son conocidos a escala internacional. Y no es un tema de “moda” ni un distractor sino una pesadilla que no parece tener solución fácil ni definitiva.
 
Frente a estos tres escenarios, el gobierno federal no alcanza a entender la dimensión del desafío que tiene enfrente. Las autoridades mexicanas están siendo exhibidas por ser omisas y negligentes frente a la estrategia sistemática de desaparición forzada y de ejecuciones extrajudiciales.
 
En su libro Ni vivos ni muertos, editado este año, el periodista de origen italiano Federico Mastrogiovanni define las desapariciones forzadas como “casos debido a la intervención, directa o indirecta, por acción o por omisión, de funcionarios públicos”.
 
En las desapariciones forzadas “la sociedad y el Estado mexicano todavía no asumen las graves repercusiones que ha traído consigo la ruptura sistemática del antiguo pacto histórico entre las instituciones y los ciudadanos, y mucho menos que los daños profundos en la estructura del tejido social tendrán consecuencias impredecibles”.
 
Para Mastrogiovanni el “nuevo tipo” de desapariciones forzadas en México comenzaron a ocurrir durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, precisamente en Guerrero, donde decenas de militantes perredistas fueron asesinados. Después, persistieron en las administraciones posteriores. En 2007, junto con la “guerra contra el narco” del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, las desapariciones forzadas de nuevo tipo “aumentan en forma catastrófica en todo el país”.
 
“El rasgo que estas desapariciones mantuvieron durante todo el periodo de Calderón, y que conservan también en el sexenio de Enrique Peña Nieto, es su aparente casualidad junto con la criminalización de las víctimas”, apuntó el periodista en una clara introducción a esta obra indispensable para comprender lo que ahora vivimos.
 
La criminalización de las víctimas operó en la ejecución extrajudicial de 22 jóvenes en Tlatlaya, Estado de México, ocurrida el pasado 30 de junio, hasta que la presión de los medios estadunidenses obligó a reabrir el expediente.
 
En Ayotzinapa, el primer reflejo del Estado mexicano fue criminalizar a los propios normalistas. Esta pretensión implosionó. Por primera vez, en más de una década, las víctimas ya no pueden ser reducidas a corresponsables de su desaparición por estar vinculadas al narco, a la guerrilla o a cualquier otro grupo insurgente.
 
Por primera vez –quizá desde el caso del hijo del poeta Javier Sicilia– la sociedad mexicana se identificó como padre, como hermano, como maestro, como joven y estudiante ante la tragedia de Ayotzinapa.
 
Y mientras persista la desaparición forzada de los 43 normalistas, el Estado mexicano y el gobierno de Peña Nieto están atenazados a la peor crisis que no se solucionará con tácticas vulgares como pretender responsabilizar a otros que no tienen el monopolio legítimo de la violencia.
 
Twitter: @JenaroVillamil
 
Comentarios: www.homozapping.com.mx

Peña, un hombre llamado fracaso

De Nuestros lectores

 
Álavaro Delgado/Proceso
 
 
 
 La ofensiva política, diplomática, mediática y judicial de Enrique Peña Nieto para contrarrestar el trance por la desaparición de los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa, que hace más de un mes no halla ni “con todo el peso del Estado”, no alcanzan para ocultar la principal causa de la crisis nacional: El monumental fracaso presidencial al cumplirse casi un tercio del sexenio.
 
Seguridad y economía son los dos principales pilares del gobierno de Peña, y los encarnan Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, y Luis Videgaray, secretario de Hacienda, sus dos principales prospectos para la sucesión en 2018, pero –si hoy fueran las elecciones– cualquiera de los dos sería también un fiasco como su jefe.
 
En el gobierno de Peña están encendidas todas las alarmas: Hace dos meses, ante su segundo informe de gobierno, la aprobación presidencial era ya mala, menor a 50% justamente por la mala economía y la inseguridad, pero la crisis por los desaparecidos de Ayotzinapa la ha desplomado hasta en menos de 30%, cifra que ha conmocionado a los priistas.
 
Justo en el contexto de esta honda crisis, que es también humanitaria y que tiene que ver con las complicidades en la estructura del Estado que se ha vuelto criminal, Andrés Manuel López Obrador ha exigido la renuncia de Peña, y por eso también la respuesta de éste ha sido involucrarlo en las conductas delincuenciales del exalcalde de Iguala, José Luis Abarca, y del exgobernador Ángel Aguirre.
 
Pero esta estrategia opera en contra del propio gobierno, que desde hace más de un año tuvo evidencias de los contubernios mafiosos de estos personajes y nada hizo a través del procurador Jesús Murillo Karam y de Osorio Chong, a pesar de estar constitucional y legalmente facultados para investigar con todos los recursos del Estado.
 
Cualquier observador mínimamente informado sabe, también, que el amigo de Aguirre Rivero no es López Obrador, quien nunca apareció en un acto de su campaña, sino precisamente Peña: En la elección de enero de 2011, el apoyo de éste no fue para el candidato priista, Manuel Añorve, y ya como presidente visitó Guerrero 17 veces, una por mes, y la número 18 la frustró la violencia en Iguala.
 
No extraña que al embate del gobierno federal contra López Obrador se hayan sumado Jesús Zambrano, quien se reunió con Abarca antes de fugarse, así como Javier Lozano y Ernesto Cordero, testaferros de Felipe Calderón. Los une una característica: Jamás han ganado una elección.
 
La estrategia de Peña a nivel internacional, para hacerse pasar como víctima de la violencia, y la interna, para escabullir su responsabilidad culpando a López Obrador, no ha logrado contrarrestar la percepción mundial de que el gobierno y el Estado han sido rebasados por los problemas, como opina también la mayoría de los mexicanos, según las encuestas que aquí se han examinado.
 
Aun antes de Ayotzinapa y Tlatlaya, la violencia que se extiende por todo el país acreditaba ya el fracaso de la estrategia de seguridad de Peña, tan parecida a la de Felipe Calderón, porque no ha sido capaz de disminuir notablemente el número de homicidios relacionados con el crimen organizado, menos aún los secuestros y las extorsiones contra ciudadanos.
 
Aun con cifras manipuladas, como ha demostrado la revista Zeta de Tijuana con base en cifras oficiales de los estados de la República, los muertos de Peña siguen a la alza, pese a que el responsable del tema, el precandidato Osorio Chong, alegue que es lo contrario.
 
En el ámbito de la economía, que maneja Videgaray –el otro aspirante presidencial–, se ha ido desvaneciendo el furor mundial por las reformas estructurales, y al mundo le queda claro que la economía mexicana sufre un estancamiento, más allá del debate de si es desaceleración o recesión.
 
Así como coincidieron en aplaudir las reformas privatizadoras, ahora The Economist, Financial Times, The Guardian, The New York Times, Le Monde, The New Yorker y hasta El País, tan condescendiente con la derecha mexicana por detestar a López Obrador, no tienen duda: México está al garete con Peña.
 
Este panorama presagia un mayor peligro para los mexicanos: En el descontrol del Estado, capturado por el crimen, los apetitos del autoritarismo aumentan. Cuidado…
 
Apuntes
 
El clamor que crece y que tiene paralizado a Peña: ¿Dónde están los 43 estudiantes de Ayotzinapa?
 
Comentarios en Twitter: @alvaro_delgado

Crímenes de lesa humanidad

De Nuestros lectores

 
 
John Saxe-Fernández/La Jornada
 
 
En medio de la marea humana que acudió al Zócalo el domingo 26 de octubre, convocada por Morena y movilizada bajo la exigencia del "regrésenlos vivos", un grito que se oye por todo México y el mundo, Elena Poniatowska observó que “(L)os culpables quieren librarse de responsabilidad al querer ligarlos con cárteles del narco”. Menospreciar a las víctimas, difamar a los 43 estudiantes para justificar crímenes y masacres, es parte de los procedimientos de corte nazi de las "guerras sucias" y de exterminio contra la población que incluyen la "tierra arrasada", el asesinato por "responsabilidad colectiva" y el uso clandestino de unidades militares o policiales, bajo cubiertas varias: "paramilitarismo", "delincuentes", "narcos" "firmas de seguridad".
 
Así lo consignan manuales militares de contrainsurgencia, por ejemplo del Plan Colombia (PC), "modelo" de terrorismo de Estado que arrancó en 1999, usado en Irak, Afganistán y, a través de la Iniciativa Mérida (IM), en México y Centroamérica. Datos históricos y documentos contundentes que muestran que el PC "fue una decisión del gobierno de EU, elevada a política de Estado mediante la aprobación de (su) Congreso", son ofrecidos por Hernando Calvo Ospina en El terrorismo de Estado en Colombia (2007, en google). Mientras se debatía el PC apoyado por Clinton entre su Secretaría de Estado y el zar anti-drogas general McCaffrey, ex jefe del Comando Sur, el asesor militar Stan Goff revelaba que en Colombia "desde 1991" los más feroces escuadrones paramilitares estaban "directamente conectados, para inteligencia y operaciones, con las fuerzas de seguridad mediante una red organizada bajo la tutela de la CIA y el Pentágono" (José M. Martín Medem, Colombia Feroz, 2009, p 116).
 
El presupuesto del PC lo defendieron en el Congreso de EU la Casa Blanca y Lawrence Meriage, ¡vicepresidente de Occidental Petroleum! Sus palabras van al quid del PC y de su par, la IM: "El sector privado tiene enormes intereses estratégicos y vitales en juego en ese país y por eso el paquete de ayuda por mil 574 millones (de dólares) debe ser aprobado cuanto antes".
 
Urabá, territorio de masacres y asesinatos paramilitares, es descrito en documento de 1996 del Departamento de Estado "como una de las zonas más ricas y estratégicas de Colombia y el mundo" que "no sólo produce el 60 por ciento de los cultivos de banano del país, sino que contiene gigantescas reservas madereras, pesqueras, oro, plata, platino, cobre, titanio, cobalto radiactivo, gigantescos recursos petroleros y una biodiversidad casi sin igual en el mundo". Ese inmenso botín es lo que está detrás del horror y terror del PC y de la IM como se aprecia en Ni vivos ni muertos (2014), de Federico Mastrogiovanni, sobre desaparición forzada en México, un libro de rigor y enorme fortaleza humana, documental y analítica.
 
En entrevista reciente el autor puntualizó que los lugares “donde se ha registrado la mayoría de las desapariciones de personas en años recientes en México se ubican en zonas donde se planea explotar yacimientos de petróleo y gas shale y eso no es una coincidencia, sino una práctica de las grandes empresas aliadas con los gobiernos para obtener la máxima ganancia”. Mostró "dos mapas superpuestos donde se ubican ambos fenómenos: las desapariciones y las extracciones de combustibles" como "muestra palpable de la coincidencia que no es coincidencia". Destacó la relación existente "entre la necesidad de sembrar terror, vaciar territorios y la presencia de recursos naturales. Si pones los dos mapas, el de las desapariciones y el de los recursos como el gas y el petróleo, te das cuenta de eso". Enfatizó que dichas prácticas "son muy comunes para las empresas trasnacionales en diversas partes del mundo... donde grupos de delincuentes hacen huir a la gente, luego llegan grupos paramilitares o militares que los hacen huir a ellos y luego llegan las empresas para aprovechar ese territorio explotable sin gente".
 
En este cruce entre "negocios" y "geoestrategia" es vital revisar el Informe y mapas del “shale en México” del Departamento de Energía de Estados Unidos, riqueza localizada, dicen las petroleras, "en zonas con problemas de seguridad" por la presencia indígena, campesina y de ejidos (Expansión, 23/10/14 p 74). Para Ali Moshiri, presidente de Exploración y Producción en África y América Latina de la gigante Chevron, "eso no va a ser un problema muy grande para nosotros"..."Tenemos ciertos procedimientos establecidos y lo resolveremos a medida que crezca la operación en México" (ibidem).
 
De eso indagó la "Comisión de la Verdad" sobre la guerra sucia 1969-1979. Su presidente, Enrique González Ruiz indicó que”... hay pruebas suficientes para comprobar la responsabilidad del Estado mexicano”. Dijo también que “aplicaban tácticas de seguridad nacional de Norteamérica. “La nueva guerra sucia de estos días es hija de aquella guerra sucia impune”. La Comisión ratificó la capacidad de resistencia entonces y ahora.
 
jsaxef.blogspot.com

AYOTZINAPA… CRECE LA INCOFORMIDAD!

De Nuestros lectores

 

 

 

PUNTUALIZANDO

 

AYOTZINAPA… CRECE LA INCOFORMIDAD!

 

 

Abelardo Valenzuela Holguín

 

 

En mi anterior aportación semanal hacía referencia sobre los lamentables acontecimientos en Iguala- Ayotzinapa, que mantiene en vilo al gobierno mexicano y conmocionado al pueblo de México, ante una inconformidad que va creciendo por los nulos resultados hasta hoy, sobre el paradero de los 43 normalistas, ya que los reportes sobre este asunto son cada vez más confusos.

 

Lo peor que puede hacer el gobierno es darle una salida política a este problema, creo que en este tipo de sucesos se debe mostrar por encima de todo el lado humano, justo y  sensible de todo gobernante, se debe llegar al fondo del problema y poder esclarecer los hechos a la luz de la verdad y la justicia, dejando atrás todo lo que es rentabilidad política.

 

Si bien es cierto que ya se fue el ex gobernador Ángel Aguirre, a pesar de que era una exigencia que se retrasó casi un mes con costos altísimos para el gobierno. Las investigaciones continúan y hay dos puntos relevantes en ese sentido. Primero, como lo anunció el procurador Jesús Murillo Karam, esperar que el grupo de forenses argentinos concluya sus estudios sobre los 38 cuerpos encontrados en las diez fosas halladas hasta ahora.

 

Este es un tema clave porque existe la desconfianza de que las muestras para cotejar el ADN de los familiares de los desaparecidos con el de los cuerpos hallados fueron recogidas por policías estatales y municipales y las autoridades federales no tienen confianza de que hayan sido recolectadas correctamente (voluntaria o involuntariamente). Si fueran los estudiantes, entonces estaríamos ante un grave delito de parte de las autoridades. Por otro lado si se confirma que esos cuerpos no son de los estudiantes, ¿de quiénes son?

 

Lo segundo es saber cómo pudo ser que el ex presidente municipal José Luis Abarca, su esposa y su jefe de policía pudieron seguir despachando en Iguala durante casi una semana de los acontecimientos y luego huir impunemente sin que nadie los molestara. ¿Fueron actos de omisión o de complicidad? Es verdad que las autoridades no los pueden localizar? Tan debilitadas están las instituciones encargadas de procurar justicia?

 

Desde mi  particular punto de vista veo que el manejo que se le está dando a este asunto tan delicado, es mas de carácter político que resolverlo de fondo, es decir, hay una estrategia para desviar la atención, y minimizar el impacto negativo que esto está teniendo con los ciudadanos, incluso, la Casa Blanca ayer se expreso de manera firme y categórica al mencionar que es muy preocupante lo que sucede en México con el caso Ayotzinapa.

 

Hay que puntualizar que el asunto de los estudiantes desaparecidos ha traído consecuencias internacionales, ya que en varias universidades del extranjero los estudiantes han marchado y exigido justicia, pero también, en el ámbito gubernamental existe una gran preocupación en varios países, no solo en la Casa Blanca que ya se expreso al respecto, sino además, la CIDH abordara este tema en la ciudad de Washington y nuestro país estará obligado a asumir todas las consideraciones en materia de derechos humanos que ahí le indiquen.

 

Por último debo puntualizar, que deseo pronto aparezcan los 43 normalistas de Ayotzinapa, ya que de lo contrario, la inconformidad será cada vez mayor por la sociedad mexicana y principalmente por los jóvenes estudiantes de todo el país que se han solidarizado con los familiares de los 43 normalistas y que a un mes de la tragedia siguen sin encontrar justicia, por eso reafirmo que este asunto no se puede resolver solo políticamente, sino llegar hasta las últimas consecuencias por el bien de todos, esto hay que puntualizarlo…

 

 

ABELARDO VAENZUELA HOLGUIN

abelardovalenzuelah@gmail.com

 


LA DICTADURA PERFECTA

De Nuestros lectores

 

 

 

LA DICTADURA PERFECTA.

 

 

Luis Villegas Montes.

 

 

El viernes fuimos al cine. Como siempre, Adriana atendió jubilosa a la invitación y, como siempre que se trata de cine mexicano, Adolfo fue a regañadientes. No importa, los tres regresamos… satisfechos; iba a escribir “contentos” pero no, “satisfechos” se ajusta más a la realidad. La película que fuimos a ver, “La Dictadura Perfecta” es todo, menos divertida; digamos que la cinta resulta dolorosamente entretenida. A contrapelo de lo que su autor, Luis Estrada, señala, el filme está muy lejos de resultar “solo una cinta”; y aunque en efecto pretende ser una “comedia satírica”, no es cierto que se trate de una ficción que pormenorice “los enredos de algunos miembros de la clase política mexicana”;1 por eso tampoco es cierto que la película sea “una crítica al gobierno que llega desde el cine”.2

 

La dictadura perfecta es, querámoslo o no, una especie de documental bufo; o bien, el avance de una serie que se centra en describir a detalle los entretelones de la política mexicana, plagada de asesinatos, estratégicos y extraños “suicidios”, la connivencia descarada entre políticos y criminales, los contratos multimillonarios con las televisoras y la “construcción” de la imagen pública de presidentes y gobernadores a través de la manipulación de la verdad. ¿Ha visto Usted algunas series gringas del tipo “¿Con quién $@!# me casé?” o “Historias de los antiguos egipcios”? En ellas, se narran acontecimientos reales que son recreados por un elenco que “actúa los hechos” y, en ocasiones, se reproducen breves crestomatías para ilustrar mejor el punto. Haga Usted de cuenta. La película parte del hecho indiscutible de que la televisión, en amasiato con el PRI, ya pusieron a un Presidente de la República; y pareciera centrarse en una sola interrogante: “¿Lo volverán a hacer?”. La cinta pareciera tener como tema central el tejemaneje mediático y el influjo que la televisión ejerce sobre la sociedad actual y cómo en el mundo real, solo existe lo que muestran las pantallas televisivas.

 

Por respeto a mis lectores no pienso describir a detalle la trama de la película; excepto lo que diversos medios informativos ya han dado a conocer: Todo comienza cuando el Presidente de la República, un atildado petimetre que chapurrea un inglés lamentable, mete la pata frente al embajador de los Estados Unidos, al proponerle que se suscriba un acuerdo comercial entre ambas naciones por el cual “da mexicans du de yobs not iven nigros guant tu du” (los mexicanos puedan realizar los trabajos que ni los negros quieren hacer). Para minimizar los efectos de la terrible declaración, la empresa televisora recurre a la estrategia de la “caja china”, consistente en priorizar a nivel de medios informativos una noticia -falsa o verdadera, da igual-, cuyo cometido es distraer la atención del público telespectador. El incidente elegido como distractor es un video donde aparece el “Góber” Vargas, llevándose un maletín repleto de fajos de dólares. A su vez, la víctima del escándalo, el “Góber” Vargas, magistralmente protagonizado por Damián Alcázar, contrata a la misma televisora para que eche a andar otra “caja china” que lo beneficie a él.

 

No se la puede perder. Usted tiene que ir a verla. La cinta es una invitación a ejercer nuestro derecho a la justa indignación y una oportunidad para reflexionar sobre el tipo de país en que habitamos pero, más aún, en el tipo de nación en que podemos transformarnos a partir de luchar contra la odiosa realidad. El signo de la política en México hace tiempo que dejó de ser el acuerdo de los diferentes por el bien de todos, el bien común, el servicio al prójimo; cada día que pasa, la realidad se parece más a la ficción, a la farsa de lo absurdo que hace mucho dejó de ser cómica para convertirse en una realidad oprobiosa y trágica, donde una pandilla de delincuentes enfundados en costosos trajes hacen y deshacen con los restos del País. Los recientes hechos de violencia que terminaron con la vida de varios estudiantes de la comunidad de Ayotzinapa y la desaparición de otros 43, nos lo confirman. Ni el Gobierno de la República, ni las autoridades locales, ni las del Municipio, han sido capaces de actuar con un mínimo de decencia, de coherencia o de sentido común; menos con responsabilidad o respeto al estado de derecho. El exceso, el abuso, la incompetencia, el cinismo, la estupidez, la estulticia, la mentira, la ignorancia, la vulgaridad, la torpeza y la ilegalidad, campean por sus fueros mientras Televisa, por conducto de Andrea Legarreta y Raúl Araiza, entrevistaba a Enrique Peña Nieto en el programa matutino “Hoy” (hace dos meses)3o nos informa que, en Apatzingán, el mismo Peña Nieto afirmó que desde el primer día de su administración ha trabajado “en la consolidación de un México de leyes, de un México en paz, de un Estado cuyo fin es precisamente, el de promover, respetar y garantizar los derechos humanos reconocidos por la constitución y los tratados internacionales que forman parte de nuestro orden jurídico” (hace dos días).4 Sin palabras.

 

Contácteme a través de mi correo electrónico o síganme en los medios que gentilmente me publican cada semana, en mi blog: http://unareflexionpersonal.wordpress.com/ o también en Facebook (Luis Villegas Montes).

 

 

Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com

 

 

1 Nota de NOTIMEX, con el título: “La dictadura perfecta es una película provocadora, pero es sólo una cinta”, publicada el 21 de agosto de 2014, por el periódico La Jornada.

2 Nota suscrita por Arturo Condado con el título: “'La dictadura perfecta', una crítica al gobierno que llega desde el cine”, publicada el 21 de agosto de 2014; visible en el sitio: http://mexico.cnn.com/entretenimiento/2014/08/21/la-dictadura-perfecta-una-critica-al-gobierno-que-llega-desde-el-cine

3 Nota suscrita por Maribel Ibarra con el título: “Peña Nieto reaparece en programa de revista matutino de Televisa”, publicada el 19 de agosto de 2014; visible en el sitio: http://mexico.cnn.com/adnpolitico/2014/08/18/pena-nieto-reaparece-en-programa-de-revista-matutino-de-televisa

4 Nota suscrita Juan Sebastián Solís, con el título: “Peña Nieto: Trabajamos por la consolidación de un México en paz”, publicada el 23 de octubre de 2014; visible en el sitio: http://noticieros.televisa.com/mexico/1410/pena-nieto-trabajamos-consolidacion-mexico-paz/

 

 


Contra la tiranía corrupta, la desobediencia

De Nuestros lectores

 

 

 

 

Contra la tiranía corrupta, la desobediencia

 

 

Jaime García Chávez

 

 

Hace ya muchos años estrujó mi conciencia una sabia frase: las revoluciones no se hacen con más gusto que las guerras. En esta hora aciaga para el país, es oportuno compartir una pregunta y esperar una multiplicidad de respuestas. ¿Por qué la indignación de los mexicanos se ha convertido en conmovedora rebeldía en muchas calles de las ciudades de nuestra república y cómo darle curso, para que sea fecunda, la presencia ciudadana en las plazas? No es desde ningún ángulo un problema menor, tampoco exclusivamente político, sino que se traslada también al terreno de la ética, tan declarada retóricamente en el discurso y tan despreciada en la realidad. Y cuando digo política y ética, pienso que hay una que está contenida en el Derecho básico de nuestra república. De alguna manera se trata del contrato social que le marca límites al poder público frente a los ciudadanos y las personas, por una parte, y le instituye obligaciones inexcusables, que están para cumplirse y nunca para evadirse deliberadamente, o mediante la incuria que caracteriza el quehacer de los gobernantes y su funcionariado.

 

Si revisamos la historia de las últimas décadas del tiempo mexicano, vamos a encontrar que en infinidad de ocasiones se ha salido al espacio público con un reclamo que podemos reducir a sencillas palabras: cumplimiento de la Constitución, acatamiento de la ley, Estado de Derecho. Los que han dado la cara, en ocasiones millones de mexicanos, les ha bastado –como decía José Revueltas– ser honrados para ser revolucionarios. Los agravios tienen un peso específico tan enorme que todo mundo los ve y los padece y además los quiere corregir. No van a la revuelta con un regusto especial por transgredir, increpar, disentir de lo establecido. Puestos a escoger, preferirían la comodidad de la vida, pero la realidad se hace tan insoportable que para superar el estado de animalidad, se fortalece la conciencia y se aspira a la vida buena que implica la corrección de la presente para hacer “de nuestras vidas diamantes diminutos en la arena cósmica”, como lo dice magistralmente Ronald Dworkin en su reciente libro publicado en español, Justicia para erizos.

 

Si quisiéramos hacer una clasificación de los disidentes, resistentes, rebeldes y revolucionarios de cualquier signo, podríamos abrir una llave exclusivamente con dos categorías: los que tienen una conciencia profunda de los grandes problemas que afectan a la sociedad y diseñan rutas, estrategias, tácticas y planes de transformación. Son los que de alguna manera nos hablan de un deber ser argumentado, más allá de que esos argumentos tengan validez o se discrepe de ellos. En el otro ámbito estarían los que sufren la realidad, la padecen todos los días, tienen tradiciones y culturas para resistir, son los que padecen los agravios y quieren restañarlos con lo que se tenga y con lo que se pueda. El historiador liberal, Daniel Cossío Villegas, en memorable análisis desbrozó este tema en particular a la hora de interpretar la historia moderna de México, a partir de la fundación del Estado con la Constitución de 1857: llegamos a las transformaciones más por el dolor de los agravios, el aguijoneo de los mismos en el lomo de los integrantes de la sociedad, que por el pausado, placentero, camino de la lectura de las grandes enseñanzas de quienes sienten rubor por lo que pasa en la sociedad y trazan sus caminos. Se va a la calle a levantar banderas, no por los libros, sino por las ofensas. Entiendo que esto sólo se puede comprender con los matices consabidos. Porque a final de cuentas, y sólo por poner un ejemplo, la revolución de Ayutla, la Constitución liberal que brotó de ella y el triunfo en la Guerra de Tres Años, no habrían sido posibles sin los mexicanos que salieron de todos los puntos de la república bajo ideas brillantes de pensadores de la talla de Mora, Ocampo, Zarco, Lerdo de Tejada, Ramírez y Juárez.

 

Estamos frente al mismo dilema y tenemos una preocupación nodal: las grandes crisis de México (Independencia, Reforma y Revolución) se resolvieron con una cuota de sangre y con las armas en la mano. Hubo vencedores y vencidos, los vencidos lo fueron en el campo de batalla pero nunca se conformaron y en cuanta oportunidad tuvieron fueron por la revancha. Los otros, se corrompieron. Eso ha dejado un sedimento en culturas y tradiciones políticas: los cambios se logran con una cuota de violencia. Si nos atuviéramos a un texto contemporáneo –La Declaración Universal de los Derechos Humanos– tendríamos que en el tercer párrafo de su Preámbulo aparentemente otorga legitimidad a esta visión: “Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”. Pero aún con el matiz que hago, reconoce una realidad, aquella que orilla a la rebelión, y eso acerca a la violencia que se explica por la presencia de los contrarios, de los que han sufrido los antagonismos, llevando la peor parte los débiles y que ven cómo los poderosos y opresores se salen con la suya las más de las veces.

 

¿Qué hacer en una encrucijada como la actual? De todas partes llega la profunda crisis de confianza al Estado en sí mismo, al desprecio de la política como algo podrido, la más que fundada opinión contraria a los partidos políticos –el PRD en pocos años se fue al abismo–. Con esto a la vista, a lo que se agrega la guerra, la violencia del crimen organizado, las masacres, la fosa que es México, es obvio que oscilemos entre la desesperanza y el anhelo de transformar las cosas. La desesperanza golpea en todas partes y alienta también a los que creen en la mano dura, que no dudarán en proteger los grandes intereses que están en juego con el futuro del país y en la frontera con el imperio.

 

Soy un convencido de que los métodos violentos no resolverán la crisis de México. Descreo de la llamada “violencia revolucionaria”, tampoco creo que la violencia es la partera de la historia, dos piezas clave de un pensamiento alojado en la izquierda histórica de México y el mundo. No puedo creer ni política ni moralmente en eso a la luz, concretamente, del gran sacrificio que inició en 1910, medible en contraste con lo que sobrevino después dominantemente: el callismo, el alemanismo, el régimen de Díaz Ordaz, el de Salinas y el par que encabezaron los panistas con el inicio del nuevo milenio. Peña Nieto, para hacer una referencia a la coyuntura, carga la más grande crisis en materia de derechos humanos jamás imaginada a estas alturas: lo que asomó en Guerrero y desgarró al país lo grita a los cuatro vientos. Ahí hasta las piedras hablan. ¿Qué hacer, entonces?, ¿quebrar el molde para vaciar de nuevo el bronce fundido?, ¿hacerlo al alto costo de una nueva cuota de sangre? ¿Pero quién puede pensar en esto?

 

Estas reflexiones las hago al calor de los sucesos en la capital del estado del pasado 23 de octubre. La violencia no vino, ciertamente, de los ejidatarios de Benito Juárez, ni de los ciudadanos que nos sumamos a ellos solidariamente. No proviene de un padre que recorrió las calles de Chihuahua en una silla de ruedas y una valerosa madre, muy entrada en años, que actuó con entereza envidiable. Cuando salieron a Chihuahua para mostrar su indignación, atrás dejaron un mundo campesino expoliado y en el abandono absoluto, con su ruralidad destruida y amenazada, con la presencia de las compañías mineras depredadoras, con la amenaza de destruir sus ríos y acuíferos, con la presencia ancestral de la delincuencia organizada. Son parte de los condenados de la tierra y todavía se atreven a pedirles comedimiento a los protocolos de los que habla el gobierno de Duarte y que ni siquiera saben qué procedimientos contienen. No dejaron de ninguna manera su dolor de haber perdido a dos seres queridos, el hijo rebelde y la nuera, por cierto paciente de una enfermedad degenerativa. Ese dolor lo trajeron aquí. Resulta dramático y trágico a la vez que esa madre atormentada le haya gritado a Duarte que su hijo le procuró votos para ser electo gobernador, le otorgó su confianza y, con todo y eso, lo abandonó. Ellos realizaron la investigación, dijeron a las autoridades quiénes son los criminales, develaron la connivencia de sicarios y autoridades, y todavía así les piden calma, paciencia. Creen que en cada chihuahuense hay una reencarnación del Job bíblico; esto, cuando se ponen generosos. Cuando vociferan a través de sus medios a sueldo, los tratan de salvajes, trogloditas, zafarrancheros, destructores y otras lindezas por el estilo. Contestar a eso con la violencia es un despropósito.

 

Estamos impelidos a la rebelión en los términos que dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Será una proeza organizarla, negarle nuestra obediencia a la tiranía, hacerlo de manera no violenta, probablemente transgrediendo el Derecho y pagando las consecuencias, sólo para subrayar que la justicia actualmente no existe. Será un portento de vertebración de la energía social. No es un camino fácil y tampoco blando, pero ahorra mucha sangre y dolor, porque insisto: no se hacen las revoluciones con más gusto que las guerras.

 

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Gotera

    Ácido puro.
    Rápido Ayotzinapa carcome el blindaje de respetabilidad en que han pretendido enfundar de inicio a la figura presidencial de Peña Nieto.
    Cae a jirones, se desgarra el smoking de legalidad, justicia y paz confeccionado desde la pantalla de televisión, los grandes rotativos nacionales y revistas mundiales de portadas a la venta; remember 'seivinmecsicu'.
    La desaparición de los 43 normalistas, en su irresolución es una puerta que, así cerrada, ha dado acceso a otros episodios de no menor truculencia, con el hallazgo de múltiples fosas llenas de cadáveres. -de otros muchos anónimos desaparecidos-
    Y en esa espiral, el efecto de la atrocidad en Guerrero cava el pozo en el ahora resbala...el postizo donaire del republicanismo de frágil celofán.


Más Gotera


México:
año nuevo,
gobierno viejo

Juan Carlos Martínez Prado

Palabra Mayor

CHIHUAHUA SE GUERRERIZA

Víctor M. Quintana Silveyra

 

Se queja el Gobierno del Estado de la irrupción a un palacio de puertas siempre cerradas pero no hace justicia cuando los grandes  poderes económicos y sus esbirros irrumpen en el territorio, en las aguas, en la vida y en la muerte de las personas.

Si en las y los ciudadanos que se manifestaban frente al Palacio de Gobierno el jueves 23 hay desesperación por la impunidad de los asesinos  de Ismael Solorio y Manuelita Solís; en el Gobernador del Estado la desesperación se exacerba porque le exigen cumpla su promesa incumplida. Si aquellos actúan poniendo una gigantesca lona con su demanda en el ostentoso balcón del Palacio de Gobierno; éste ordena la represión, la invasión de patrullas y antimotines y la bunkerización de la sede del ejecutivo en Chihuahua. A menos justicia, más policías.

Dos partes del Palacio de Gobierno han sido excelentes símbolos de la actual administración: las puertas y el balcón.



Más Palabra

La Nota Nostra

Disfunción…

 

Ramón Quintana Woodstock

 

Para feos él, y para caras de sátrapas, tambien él. Nació para ser eso que es, y no hay vuelta de hoja, no pudo haber sido bombero porque sus manos impías no son capaces de asir una escoba. Es un inservible de los muchos que protege el sistema mexicano con la cobija de un partido político que en su historia defiende su sistema, gracias a que concibió instituciones como el Seguro Social. –¡no nos ayudes compadre!- Se trata de César Camacho. Parece que primero se puso limón en el sobaco y  ya sudado, se sacó el producto para luego ponérselo en  el pelo. Es dirigente nacional del PRI, quien acusa a AMLO de ser amigui del ex alcalde de Ayotzinapa. ¡Mira nada más aquel habla! –¡el cagado dice que algo hule mal!

De la misma forma sale otro molusco –sin cerebro- del PAN, que refiere las mismas acusaciones. Que poca dignidad. Su partido se desvivió lamiéndole el trasero al presidente con el “Pacto por México” y para colmo se supo de los “moches” que algunos de sus integrantes pedían como regalías por ser puros y castos, pero ya vimos que no lo son, pues sus fiestecitas secretas los reducen a una sucursal del PRI de los 80s. Son un asco de partido, salvo algunas excepciones muy contadas. Mientras sigue su desbarranco se entretienen acusando a los demás, como si después de la experiencia Calderonista el país hubiera quedado tapizado de flores.

 

Más nota

Mediometro

Son casi 28 mil millones, entre la deuda que dejó el anterior gobernador y el actual ¿Dónde quedaron?
Ya fueron convertidos en ranchos y edificios
Mienten José Reyes Baeza y la SHCP
Se los repartieron los del club
Los gastaron en despensas electorales
No existe tal; César Duarte tiene razón
Serán fondo para el banco social-particular
Será capital para invertir en el Fraking
Se fueron a la campaña de Peña Nieto
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DesdeJuárez

Mi padre y Fiesta Juárez 2014

 

Juan Hernán III Ortíz Quintana

Mañana se inaugura la Feria, ahora llamada Fiesta Juárez.

La verdad, me pregunto ¿qué beneficios trae a la ciudad este evento hoy en día? Y la pregunta es honesta pues lo ignoro.

Cuando era joven, me encantaba ir a la Feria. Era una cantinota y me encantaba beber en ella. Había grupos de rock y todo era muy divertido. Recuerdo que una vez en un juego nos sacamos una botella de vino tinto y ante la desesperación de beberla terminamos por abrirla con un clavo que encontramos en el piso.

Recuerdo que un amigo de una amiga, era promotor de certámenes de belleza en la ciudad. La Feria era uno de sus lugares preferido para reclutar chicas guapas por ser un lugar donde mucha gente usa sus mejores atuendos para lucirse.

La gente paseando comiendo y comprando baratijas. Era bonita la Feria. La disfruté mucho.


Mas Juárez

chileKNqueso

Fallido proyecto ultraliberal

 

Francisco Flores Legarda


“Si quieres dejar de hacer lo que haces,
deja de ser lo que no eres.”

Jodorowsky


El huracán sigue girando en el mismo sitio, estacionado, sin desplazamiento ni dispersión, exponiendo la fragilidad de las instituciones. Así se encuentra la resolución jurídico-política sobre los 43 jóvenes desaparecidos por policías municipales, jóvenes estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa.

En estas condiciones de indefinición permanente, Ayotzinapa es cauce para un torrente en el que confluyen rabia, resentimiento y rencor acumulados por la sociedad civil, debido a causas  específicas y diversas, que hacen una mezcla incendiaria de inconformidad entre la población. En medio del torrente la ruindad se aparece para lucrar con la desgracia, Morena y el PT. Sólo estas agrupaciones sabrán por qué lo hacen.


Mas chileKNqueso

 

 

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