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Trasfondo

El Estado es el violento

 

Carlos Murillo González

Se define Estado como la institución que posee
el monopolio legítimo de la violencia dentro de un territorio.

Max Weber


¡No se deje engañar! Los sucesos de protesta social del otoño mexicano son en respuesta a la violencia de Estado. Son decenas de miles de asesinatos y desaparecidos; son frecuentes las represiones sociales y es obvia la militarización hacia el Estado policiaco y el terrorismo de Estado como para que el gobierno mexicano finja demencia y quiera voltear la tortilla acusando a la sociedad del desorden, la anomia de la clase política y sus aliados sanguinarios.


Más Trasfondo

Juego de Ojos

Goodbye, Ben


Miguel Ángel Sánchez de Armas


              Sabido es que los grandes periodistas no mueren: se diluyen lentamente en el éter y nunca desaparecen del todo. El martes 21 Benjamin Crowninshield ‘Ben’ Bradlee, siguió este camino.

         El Mundo de España reseñó así la noticia: “Hoy es un día triste para el periodismo en todo el mundo. Ben Bradlee, la epítome de director de periódico, ha fallecido esta madrugada en su casa de Washington. Tenía 93 años, de los que pasó 26 como director de The Washington Post. Durante ese periodo, el Post, como se le conoce familiarmente, pulverizó a su competencia en la capital estadounidense y se convirtió en uno de los grandes periódicos de referencia del mundo, en buena medida gracias al tándem formado por Bradlee y Katherine Graham, que asumió la gestión de la empresa familiar tras el suicidio de su esposo, Phil, en 1963.”

         Ben Bradlee saltó a la fama mundial durante la crisis de Watergate, aquel escándalo que culminó con la renuncia de Richard Nixon a la Presidencia de Estados Unidos. Como director del Washington Post y con el apoyo absoluto de Katherine Graham, resistió monumentales presiones políticas y económicas y protegió el trabajo reporteril de dos periodistas que también agregaron su nombre al rol de honor de la profesión: Bob Woodward y Carl Bernstein. Sin embargo, la vida de Bradlee tiene episodios oscuros, que si bien nunca demeritaron su actuación profesional, sí la envuelven en un aire de misterio que está a la espera de un relator.


Más Juego de Ojos

Por los caminos de Sancho

México, Sancho y yo


Renward García Medrano


Yo tuve un amigo y maestro, viejo periodista, que no sólo me indujo al oficio, sino que iluminaba con su inteligencia aguda y heterodoxa, los laberintos de la vida del país y del mundo en los dos decenios que nos frecuentamos. Cada semana me reunía a desayunar con don Horacio Quiñones y a veces, con algún invitado. Coincidíamos en mucho, pero teníamos diferencias. Para él era claro que todos los títeres, incluyendo al grueso de los políticos, estudiantes y soldados, eran movidos por las pugnas precoces de la sucesión presidencial, y no por el choque de generaciones y mucho menos de ideologías.

En la huelga estudiantil de 1968, como profesor de la Escuela Nacional de Economía pasaba las noches que podía en la UNAM, al igual que otros y más meritorios amigos, como Lalo y Pablo Pascual, Eliezer Morales o Rolando y Fallo Cordera (Yo no conocía a Woldenberg). Don Horacio no cedía en sus opiniones sobre la marcha de los acontecimientos. La sociedad estaba dividida. Los mayores criticaban a los jóvenes y éstos llegábamos a veces al extremo de la ruptura. La incomunicación inició la debacle de la institución familiar.


Más por los caminos

 

Enlace

EL POR QUIÉN DEL VOTO


Edna Lorena Fuerte


Esta semana es la última previa a las elecciones del 7 de julio en nuestra ciudad, quienes hemos seguido el curso de las campañas, y más aún, nos hemos acercado al sentir de los ciudadanos respecto a las propuestas de los diferentes aspirantes, llegamos a esa semana con una constante pregunta ¿por quién votar?, para algunos preguntarse esto es mera retórica, pues argumentan que entre las opciones que se presentan  no hay una sola que verdaderamente despierte su interés, otros lo preguntan con la sinceridad de quien no encuentra la diferencia sustancial entre las diferentes propuestas, otros lo dicen con el hartazgo de quienes viven a decepción del régimen de partidos, y algunos más lo preguntan con la sinceridad de saber si haría alguna diferencia su voto en medio de un panorama que muchos quieren dar por ya definido.

La experiencia electoral nos muestra que generalmente las reflexiones que entraña esta pregunta, a estas alturas del proceso electoral, culminarán en el abstencionismo, o en aquellos casos de quienes consideran que tienen  la obligación de hacer saber que quieren participar en la elección, pero que no hay ninguna opción que los represente, quizá tiendan a anular su voto.


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desde
España


La tiranía del régimen español

Germán Gorraiz Lopez

Edward L. Bernays, sobrino de Sigmund Freud y uno de pioneros en el estudio de la psicología de masas, en su libro Propaganda (1.928) fundamenta el sustento de todos los sistemas de gobierno en la “manipulación de la opinión pública”, al afirmar que “ los Gobiernos, ya sean monárquicos, constitucionales, democráticos o comunistas, dependen de la aquiescencia de la opinión pública para llevar a buen puerto sus esfuerzos y, de hecho, el Gobierno sólo es Gobierno en virtud de esa aquiescencia pública”.

La propaganda del establishment será dirigida no al sujeto individual sino al Grupo en el que la personalidad del individuo unidimensional se diluye y queda envuelta en retazos de falsas expectativas creadas y anhelos comunes que lo sustentan siguiendo la teoría de “la aguja hipodérmica o bala mágica” basada en “inyectar en la población una idea concreta con ayuda de los medios de comunicación de masas para dirigir la opinión pública en beneficio propio y que permite conseguir la adhesión de los individuos a su ideario político sin tener que recurrir a la violencia”.


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355 AÑOS DE CIUDAD JUAREZ

De Nuestros lectores


PUNTUALIZANDO

 

 

Abelardo Valenzuela Holguín

 

 

Como juarense no me debe pasar inadvertido el poder comentar sobre el aniversario de nuestra comunidad, los 355 años de la fundación de nuestro antiguo Paso del Norte, hoy convertido en nuestra querida Ciudad Juárez; cada vez más se confirma la enorme generosidad de nuestra comunidad que a lo largo de su historia, siempre ha tenido los brazos abiertos para mucha gente de toda la república mexica mexicana, incluso, de otros países.

 

Aquí sigue nuestra Ciudad con los brazos abiertos, a pesar de muchas vicisitudes y de variados estilos de gobernar dándole nuevas oportunidades de crecimiento en las vidas de toda aquel ciudadano que ha decidido ser juarense por adopción y que ha podido constatar frente a otras ciudades de nuestro país, que la gran diferencia está en la calidad humana de sus habitantes.

 

Pero también, hay que puntualizar que hasta hoy, todos los gobernadores de la entidad no le han dado en los hechos la importancia que tiene nuestra comunidad en la geografía estatal y nacional, ya que nuestra Ciudad ha sido descobijada gradualmente; Juárez está urgido de un gobernador que verdaderamente vea por el desarrollo integral de esta frontera, más allá de los partidos políticos.

 

Ciudad Juárez aunque les duela a muchos es la mayor ciudad del Estado de Chihuahua y es la octava zona metropolitana más grande de México y como tal debe ser considerada. Por eso es inconcebible el desprecio presupuestal y la indolencia de los gobernadores, hacia su mismo desarrollo y crecimiento ordenado, y más si lo comparamos con el impulso que le otorgan a la Ciudad capital.

 

La historia nos indica que Juárez siempre ha sido como acertadamente lo indica nuestro escudo de armas- Refugio de la Libertad y Custodia de la República- ya que es protagónica de muchos cambios en lo social, político y económico a nivel nacional desde siempre, y en más de una ocasión la capital provisional de la República bajo los mandatos de los presidentes: Benito Juárez, Francisco I Madero y Venustiano Carranza.

 

Originalmente nuestra comunidad se le denomino Paso del Norte, posteriormente recibió su actual nombre en 1888 en honor a Benito Juárez quien se refugió en la ciudad durante la segunda intervención Francesa. Últimamente se le dio la designación de “Heroica Ciudad Juárez” pero solo será una connotación simbólica y para fines promocionales, en atención al papel que jugó este municipio durante la Revolución Mexicana.

 

Hay que puntualizar que en 1595, con el permiso del Rey Felipe II de España, iniciaron las exploraciones españolas para colonizar el territorio de Nuevo México, y en 1598 el explorador Juan de Oñate reclamó para el Virreinato de Nueva España la posesión de los territorios más allá del Río Bravo en el punto Paso del Norte.

 

Fue el 8 de diciembre de 1659, cuando el fraile franciscano Fray García de San Francisco fundó lo que hoy es tanto Ciudad Juárez como El Paso Tx, con el nombre de Misión de Nuestra Señora de Guadalupe de Mansos del Paso del Río del Norte, y construyó la misión de Guadalupe, que hoy se encuentra ubicada a un lado de la catedral de Juárez.

 

Es por ello que durante la Administración de Francisco Villarreal Torres se instituyo la Presea “Fray García de San Francisco” como el máximo reconocimiento que otorga la ciudad a una persona física o moral y fue instituida con motivo de la fundación de Ciudad Juárez, esto hay que puntualizarlo…

 

 

ABELARDO VAENZUELA HOLGUIN

abelardovalenzuelah@gmail.com

 


INCERTIDUMBRE

De Nuestros lectores

 

 

Luis Villegas Montes.

 

 

Así le llamo yo al asunto de los brillitos. Única incertidumbre que me habita. Huelga decir que, por razones estrictamente económicas, decidí no deshacerme del fijador en gel para niñas que compré durante mi aventura duranguense y ahí sigue, en uno de los cajones de mi cómoda. Huelga decir también que Adriana primero se rapa que ponérselo y María, ¡Ay, María!, esa, como su tocaya a medias, María Antonieta, primero se deja cortar la cabeza a que uno solo de sus brillitos (del gel) vaya a ensombrecer el esplendor natural de sus caireles (Lo de “esplendor natural” en este caso es una licencia literaria porque posiblemente, entre las dos, entre tanto mejunje que se ponen, untan, frotan y restriegan, traigan en la cabeza algo parecido a la fórmula de la Coca Cola). Como sea, la incertidumbre que me cimbra el alma un día sí y otro también, deviene de que cada vez que me veo un pelo mal peinado o difícil de aplacar, recurro al famoso frasquito color rosa y procedo. Procedo y en el espejo de la habitación en penumbras todo se ve bien. Lo malo es que salgo y ahí están, reveladores de mi codez, según refiere Adriana entre risas, los famosos brillitos. Yo hago como que la Virgen me habla y la ignoro pues, al fin de cuentas, parado frente al espejo, yo solo veo mis canas en sosiego y franca paz.

 

Entrando en materia, al margen de esas disquisiciones hamletianas (¿me brilla el pelo o no?, he ahí el dilema), en la pasada entrega escribí que la reforma en materia de derechos humanos va a propiciar una administración de justicia lenta, farragosa e incierta y que se iba a “gabachizar” el procedimiento jurisdiccional en nuestro país. Ambas afirmaciones merecen sendos artículos. En primer lugar, sin estirar mucho las cosas, la reforma podemos centrarla en un dispositivo en concreto, el artículo 1º de la Constitución federal que, en lo medular, señala en sus  párrafos 3º y 4º:

 

“Las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de conformidad con esta Constitución y con los tratados internacionales de la materia favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más amplia.

 

Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad”.

 

Sin el afán de hacer una reflexión exhaustiva aplicable a todos los órdenes y niveles de autoridad en nuestro País, pues para allá tiende la reforma (e imposible de esbozar siquiera, por otro lado, en tan solo dos páginas), vamos a referirnos al ámbito estrictamente judicial. La consecuencia de dar cabal cumplimiento a dicho dispositivo podemos resumirla en lo siguiente: De aquí en adelante, todos los órganos judiciales deberán ejercer el llamado “control de constitucionalidad”; lo resuelto por aquellos solo surtirá efectos directos para las partes en el proceso (si bien, por su carácter de “precedente” podrá afectar otros negocios); el examen respecto de la constitucionalidad se dará dentro del proceso que origine el acto impugnado con independencia de que se trate de diversas instancias; y, por último, el Juez en turno podrá ejercer esta atribución de manera oficiosa.1

 

Las diferencias apuntadas no son gratuitas u oficiosas; el régimen previo, que subsiste, por cierto, se caracterizaba por encomendar dicha revisión a un solo órgano jurisdiccional con competencia especializada, creado ex profeso; además, la resolución de inconstitucionalidad podía tener efectos generales, su análisis se daba en un proceso distinto a aquel que originó el acto reclamado y dicho tribunal debía ser instado mediante la demanda respectiva.2

 

Es decir, en el pasado inmediato, de ocurrir una vulneración a los derechos humanos (llamadas en nuestro régimen, por décadas, “garantías individuales”, según algunos tratadistas de manera impropia),3 había manera de combatir la respectiva resolución; todo era acudir a la instancia correspondiente y atacar la  inconstitucionalidad del acto o la indebida afectación de derechos, para que un órgano judicial especializado perteneciente al Poder Judicial de la Federación, resolviera el fondo del asunto. Los jueces, por decirlo de algún modo, aplicaban (bien o mal) la Ley y, eventualmente, quien se sintiera injustamente afectado podía reclamarlo y reparar el hecho.

 

Ahora no, dado que cualquier orden y nivel de autoridad -judicial en la especie-, debe revisar la regularidad constitucional (o convencional) del acto, y para colmo, en algunos casos de manera oficiosa, como cuando se trata de menores, por ejemplo, puede ocurrir y ocurre, que al amparo de esa exigencia de “interpretar” las normas relativas a los derechos humanos, se realicen interpretaciones contradictorias, algunas de ellas festivas; no otro es el origen (la disparidad de criterios) de la figura conocida como: “Contradicción de Tesis”, por la cual, alguno de los órganos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que la Ley de Amparo señala (art. 226) resuelve en definitiva el criterio aplicable cuando los sustentadas por las salas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los plenos de Circuito o los tribunales colegiados de circuito, resulten discrepantes entre sí (art. 225). Si eso ocurre al más alto nivel del órgano judicial por excelencia en nuestro País, ¡imagínense el futuro inmediato!

 

 

Contácteme a través de mi correo electrónico o síganme en los medios que gentilmente me publican cada semana, en mi blog: http://unareflexionpersonal.wordpress.com/ o también en Facebook (Luis Villegas Montes).

 

Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com

 

1 FERRER MAC-GREGOR, Eduardo y SÁNCHEZ GIL, Rubén. Control difuso de constitucionalidad y convencionalidad. Suprema Corte de Justicia de la Nación, Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. México. 2013. Pág. 14.

2 Ibidem.

3 BURGOA ORIHUELA, Ignacio. Las Garantías Individuales. Porrúa. México. 1984. Pág. 164.

 


DIGNIDAD

De Nuestros lectores


 

Alfredo Hernández Sacristán

 

 

   La dignidad de la persona, es incuestionable. Debía se incuestionable, pero la realidad nos demuestra que, desgraciadamente, en muchos casos no le es.

 

   La dignidad humana es  de cada uno, no depende de donde son los padres, de la condición social, el nivel cultural o su desarrollo, del color o de cualquier circunstancia que pudiera diferenciarnos. La no aceptación por padecer discapacidad o enfermedades graves, les hacemos pertenecer a la categoría de “descarte”; no pensamos que con el tiempo todos podemos llegar a “participar” de la categoría de los descartados.

 

   En el “ejercicio” de la la maternidad subrogada—madres de alquiler para los no iniciados en este científico lenguaje—se dan todas las formas de indignidad; desde “el alquiler” de un  útero, hasta poder elegir  el sexo del inquilino. También” descartar” el que presenta un determinado defecto.

 

   En estos úteros alquilados, o en la pretensión de utilizarlos, hay una variada gama según el modo de “ajustarlo”. Pude haber un intercambio mercantil o puede  ser un método altruista, convenciendo a un familiar de la mujer infértil para que preste su cuerpo para este menester. Se suele recurrir a una hermana habitualmente o un familiar cercano.

 

   No se contempla  ni en la madre ni en que se va a concebir, que es el verdadero protagonista de estas soluciones a la infertilidad.

 

   Cuando el proyecto es comercial, que no saca de la ruina a la mujer utilizada,  suele haber menos problemas emocionales, pero cuando un embarazo es “altruista”, ya la presión emotiva comenzó para convencer al familiar en cuestión para  que “cediera” su útero. Y pueden ser intensas porque ha sido un proceso largo en su persona, que influyó en su salud y que pueden repercutir sobre futuras relaciones inter familiares.

 

   Si la pérdida de un hijo sea en los inicios de su vida, da lugar a un trauma sicológico, no se puede suponer que la entrega “de su hijo” deje de influir en la relación de convivencia, pues podrán estar presente, por ejemplo, las decisiones que se tomen sobre el porvenir del hijo, cuyo parentesco es cierto y conocido, que sería hijo y sobrino. Y habrá que pensar en la postura del hombre, sea marido de la subrogada o de la infértil, ¿no tendrá la sensación de su inutilidad? Si es padre total o padre a medias, paternidad compartida ya que la embarazada no es su cónyuge. No entremos a valorar los problemas que pueden suscitarse con problemas de herencia.

 

   Habrá que hacer “encaje de bolillos”. Si el dinero habitualmente ha dado problemas en las “particiones”, habrá que pensar en los problemas que podría dar lugar.

 

   Los problemas de conciencia, ni tocarlos cuando esta ya está plana o adormecida.

 

 

ALFREDO HERNANDEZ SACRISTAN

alfredohernandezsacristan@gmail.com

EDAD: 75 AÑOS

DNI: 62129Y

JEREZ DE LA FRONTERA

ANDALUCIA - ESPAÑA

 

 


Los violentos son ellos

De Nuestros lectores

 
 
Mauricio Merino/El Universal
 
 
Las marchas y las protestas extendidas como una ola por todo el país —y por todo el mundo informado— han tenido su origen en el hartazgo de la gran mayoría de los mexicanos por las violencias que nos están haciendo pedazos, ante la incapacidad y la connivencia de los gobiernos para afrontarlas. Pero ahora resulta que los violentos somos quienes nos quejamos de la violencia. Los violentos somos quienes salimos a protestar por la inacción y la complicidad de los gobernantes; somos los enemigos de la estabilidad, del Proyecto de Nación (así, con mayúsculas) y de la paz del país. Los malos somos quienes nos dolemos de las agresiones que sufrimos todos los días. 
 
 
Es bien conocida la regla de oro de Gonzalo N. Santos: “la mejor forma de solucionar un problema, es no plantearlo”. Según ese argumento típico del autoritario, el enemigo no es quien genera el problema, sino quien lo hace público; y quien debe pagar por las consecuencias es el mensajero de las malas noticias. Luego de casi dos años en los que el gobierno de la República había conseguido acallar, que no resolver, el problema más importante de México, los efectos de la impericia, la prepotencia y la corrupción brotaron como un volcán. 
 
 
Pero cuando el Presidente y sus allegados se duelen por el quebranto de la estabilidad política del país, cuando llaman a la paz y la unidad nacional y amenazan con el uso de la fuerza pública del Estado, no se están refiriendo a los delincuentes, ni a los corruptos que se han rendido ante ellos, ni a los negligentes que han ocupado sus puestos sin ofrecer resultados, sino a quienes salen a denunciarlos. Es a éstos a quienes hay que frenar, pues son éstos quienes se han atrevido a gritar que el Rey va desnudo. 
 
 
Desde su mirador, el Estado no es la organización política superior de la sociedad, sino ese conjunto de puestos y presupuestos que están en sus manos. Así pues, defender al Estado no consiste en garantizar la seguridad de los mexicanos y la vigencia plena de sus derechos, sino en evitar que se mine la imagen y la autoridad de los representantes de esa organización. No atacan tanto al Estado quienes lo corrompen ni quienes lo utilizan para su beneficio privado, cuanto quienes denuncian esos defectos y exigen que los líderes políticos del país honren con su conducta y sus decisiones la autoridad de la que están investidos. El origen de esa confusión es tan simple como profunda: para ellos, el Estado es su patrimonio y quien los denuncia, lastima al Estado. 
 
 
Los malos —los verdaderos malos— pueden hacer sus negocios mientras no se metan con ellos. Los malos no se duelen de la debilidad del Estado sino que la utilizan para su beneficio. Pero no hablan mal de quienes lo representan, ni mucho menos (¡faltaba más!) les exigen que cumplan con su función y que asuman su responsabilidad. En cambio, los que salen a manifestarse a las calles y repiten incansablemente sus protestas por todos lados y con todos los medios que tienen a mano, son sus antagonistas directos. Y aunque se hagan daño entre ellos, los criminales y los corruptos pertenecen al mismo bando, mientras que quienes se atreven a denunciarlos los ponen en entredicho y desafían su potencia. Así pues, es a estos rijosos que salen a manifestarse a la calle y que pasan la voz del agravio, a quienes debe exigirse que guarden silencio y vuelvan a casa. 
 
 
Pero no. No hay ningún Proyecto Nacional que les pertenezca a los poderosos ni que esté amenazado por la denuncia social, porque el único proyecto que puede alegarse en estas horas difíciles es el de la restauración de la democracia y la defensa de los derechos humanos y la ética pública. Nadie es dueño de ese proyecto ni nadie quiere dañarlo cuando sale a exigir que se cumpla. Nadie merece ser insultado, golpeado y vejado por decir públicamente su hartazgo. Los malos son otros.
 
Investigador del CIDE

La provocación duartista

De Nuestros lectores

 

 

 

Jaime García Chávez

 

 

 

 

 

 

 

La prerrogativa a manifestarse de manera pública y abierta está consagrado en el Derecho interno y no se diga en los instrumentos internacionales, garantes de la libertad en su más amplio sentido. Sin embargo, ejercer ese derecho contra una tiranía es otra cosa. Sabido es que los obstáculos que se le ponen en ese marco van de lo ordinario a lo extraordinario, de lo leve a lo grave y de lo grave a lo escalofriante y criminal que se dejó sentir con tonos de tragedia con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Quienes ejercen liderazgo, labores de dirección u organización política, o simplemente realizan sus empeños bajo la denominación del activismo social, deben ser sumamente cuidadosos a la hora de trazar sus formas de lucha, sobre todo cuando las mismas se escudan en un derecho consagrado en la ley o, porque también así es posible, en la desobediencia a la misma como instrumento de reacción y defensa de grandes intereses sociales.

 

Pero el cuidado no es simplemente por una preocupación anexa al movimiento social o político de que se trate, cual si estuviésemos en presencia de hechos que se dan en una campana de laboratorio. No, esa diligencia para encausar la lucha de que se trate, se da en medio de una conflictividad tras de la cual hay personas de carne y hueso, con pasiones, que van desde la paciencia hasta la ira, dependiendo del talante de los actores. Y así, muchas veces frente a una manifestación pacífica, se suscita la violencia porque una de las partes en el conflicto decide hacerlo en respuesta a algo que no le parece, en el ámbito de la impulsividad pura o porque uno de los adversarios provoca que el encausamiento de las cosas cobre un giro imprevisto por uno de los actores. Aquí hablo de todos los bandos que se involucren en una lucha que al alcanzar un alto rango de complejidad también hace más difíciles los percances de la provocación.

 

Actualmente se elogia mucho la prudencia metódica de los contendientes, pero todos la exigen como cualidad en el actor gubernamental, o en las organizaciones de derecho público que están insertas en la sociedad, cual serían los partidos políticos y los sindicatos, por poner un ejemplo; y en otro orden de ideas, en el ámbito civil, bajo el cual se norman los credos religiosos y la tolerancia que de los mismos exige cuando hay una diversidad notable y una rijosidad como la que vemos, por ejemplo, en el mundo islámico. Esto, al igual que algo que señalamos anteriormente, se da en el ámbito de las mejores recomendaciones para que no se desborden los hechos, a final de cuentas, en demérito de todos.

 

Me sirven de marco los párrafos anteriores para referirme a dos hechos de provocación, graves de suyo, aunque sin consecuencias dañosas a bienes y personas. En ambas el autor de la provocación es, sin duda, el gobierno del estado de Chihuahua y dentro de él quienes tienen el encargo o injerencia en las relaciones políticas, particularmente el titular del Ejecutivo y el área de la Secretaría General de Gobierno, y extremando un poco las cosas, los aparatos represivos.

 

Resulta que el pasado 28 de noviembre, al momento de constituir formalmente Unión Ciudadana como brazo cívico para vertebrar los esfuerzos contra la tiranía de César Duarte, enviados de éste –lo hemos documentado– agredieron en dos momentos el acto multitudinario. Asaltaron la tribuna, denostaron a actores principales y los difamaron. Además, trataron de desencadenar una agresión directa, propiciando el enojo y el rencor contra los convocantes. La finalidad era “reventar” el evento, disolverlo, mancharlo con el sello de la pugnacidad y, si era posible, que se llegara a los golpes y corrieran algunas gotas de sangre o una piezas dentales cayeran al suelo. El mejor escenario para la tiranía, porque al día siguiente la obsequiosa prensa nos tildaría de profetas de la violencia y el desastre. Incluso uno de estos medios entregado al gobierno catalogó el nacimiento de Unión Ciudadana como empezar a caminar con el pie izquierdo. Empero, la realidad es otra: espontáneamente los ciudadanos que asistieron y su liderazgo formal fueron cautos y con prudencia sofocaron el intento; ciertamente hubo necesidad de subir el tono de la voz pero no se provocó un sólo rasguño ni se quebró un solo cristal. La provocación había fracasado, el evento concluyó con entusiasmo y se tomaron los acuerdos esperados por la mayoría.

 

Días después, el primero de diciembre por la tarde, salió una marcha de jóvenes y estudiantes y personas solidarias para sumar voluntades en la gran manifestación que sacudió al país con motivo de los dos años del fracasado gobierno de Enrique Peña Nieto, y en el corazón de esta demostración política estuvo el repudio a la desaparición de los 43 normalistas. Varios kilómetros se recorrieron a partir de la explanada aledaña a la facultad de Filosofía y Letras de la UACH, hasta desembocar en la Plaza de Armas, con una escala en una de las puertas del palacio de gobierno, donde se exigió la renuncia de César Duarte al cargo de gobernador. Pues bien, esa manifestación, de nueva cuenta, fue agredida desde su inicio prácticamente hasta su conclusión, y lo más grave, se pudo demostrar que los que agredieron a Unión Ciudadana y luego a la marcha estudiantil, son las mismas personas (incluso niñas), con las mismas consignas y las mismas descalificaciones. Pero con un agravante: llevaban una sirena con la que pretendieron sofocar los megáfonos empleados por los estudiantes para que su mensaje no fuera escuchado. Otra vez advertimos el brazo del gobierno.

 

¿A quién le interesa la violencia en estos casos? Sin duda al gobierno. Al gobierno que quiere desencadenar la violencia y que lo hace de manera irresponsable porque se pueden causar daños de magnitud impensados. Baste recordar cómo empezó en Iguala, Guerrero, lo que a la postre se ha convertido en uno de los crímenes más cuestionados nacional e internacionalmente. La provocación, en consecuencia, es arma del gobierno, y en este caso de Duarte y su equipo. Están desesperados, saben que sus días están contados, que sus faltas ya las entendió la sociedad y está exigiendo las severas sanciones que la ley establece. Al recurrir a estos mecanismos, por otra parte, expresa el rostro de la represión para que a nadie le quede duda que en momentos más agudos recurrirán a todo con tal de no verse en la pérdida de lo que hasta ahora son sus corrompidos privilegios.

 

Nunca como ahora ponerse al margen de esos mecanismos resulta tan importante. El creciente movimiento contra la tiranía no puede y no debe imitar las formas de lucha con la que está siendo agredido. En primer lugar, por algo que resulta oculto pero que da la nota para esclarecer el tema: los provocadores se presentan como simples particulares, no como agentes del gobierno o policías, eso para dar la apariencia de que son contradicciones al seno mismo de los movimientos, porque precisamente los provocadores se fletan en las consignas, las exacerban para acercar más el momento candente en el que brota la chispa de la violencia y, aparecida ésta, entonces sí, con toda “legitimidad”, llega la policía o el ejército a someter a los rijosos con el siguiente balance: los provocadores a salvo y los golpeados y reprimidos corriendo a cargo de quienes luchan en ejercicio de sus derechos y además lo hacen abiertamente.

 

Es cierto que los grandes procesos sociales jamás han sido contenidos por la provocación. Pero también han arrojado hechos que en distintas partes del mundo se lamenta. Frente a esto, no hay como la organización, la prudencia que no abate el coraje y poner a cada quien en su lugar, en especial a la tiranía que está en el centro de los reclamos del Chihuahua de hoy.

 

 http://jaimegarciachavez.mx/?p=2247

 

 


MITÓS

De Nuestros lectores

 


Luis Villegas Montes

 

 

Conste que el título de estos párrafos no es una falla de ortografía ni la pretensión de hablar sobre fábulas o leyendas milenarias, no; me refiero a mi tos. Ya se fue.

 

Me imagino, por más peregrina que nos pueda parecer esta suposición, que mi alter ego se asustó. Fueron tantos y tan variados los remedios y mejunjes caseros sugeridos, todos con el contundente adjetivo de “infalible”, que no apliqué ninguno. Iban desde los más ordinarios hasta los más estrambóticos, Lola, por ejemplo, insistió en que me untara, bebiera o fumara (la verdad no me acuerdo muy bien), una bolsita de orégano; Vicky Chavira, en el merecido y cálido homenaje a María Luisa Ugalde por su larga e impecable trayectoria política, me sugirió beber el jugo de una cebolla “serenada” y así; no hubo persona, conocida o por conocer, que no “se echara su trompo al’uña": Miel, limón, cebolla y ajo, fueron los remedios más socorridos; sin faltar, pócimas a base de pimienta negra, jengibre, tomillo, regaliz y hasta un “té de Cola de Caballo” (ya me veo detrás de un jamelgo papenándole el rabo con unas tijeras en la mano); como sea, excepto por unas pastillas (sugar free), que me llegaron de la mano piadosa de la mamá de una amiga, no hice caso; soy de ideas muy firmes (mi mamá dice que soy un burro). A lo más que llegué fue a quitarle un hielo, de los cinco que religiosamente le pongo, al jaibol en turno.

 

Donde sí mi otro yo se espantó, sospecho y en consecuencia mandó la tos a paseo, fue con el remedio que me sugirió Luis Abraham ayer, cuando fuimos a jugar billar: “Mira, –me dijo- calientas en el micro una taza de leche; luego le pones dos bombones, de los grandes, ¿eh?; no de los chiquitos; dos bombones y los empiezas a deshacer con la cuchara; si los revuelves no se deshacen; los tienes que ‘apachurrar’ (la elegancia del buen decir no es lo suyo) en las orillas; luego vuelves a meter la taza y le sigues, hasta que se disuelvan. Quedan como capuchino pero sin café. Con eso te curas”. “¿Claaaaro!” Pensé: “Con eso te curas. Te lo tomas, te ahogas, te mueres y se te quita la tos”. Con tan funestos pensamientos me acosté ayer y amanecí sin tos; Mitós… se fue.

 

Pero como lo prometido es deuda, dedicaré los siguientes párrafos -y los próximos dos artículos- a glosar así sea de botepronto, algún apartado de la conferencia a cargo del Maestro Humberto Enrique Ruiz Torres en el encuentro nacional al que me referí en escrito aparte, relativa a las perspectivas del Juicio de Amparo.

 

Antes de proseguir debo ser muy claro y enfático al señalar lo siguiente: Si en algo me he distinguido en el ejercicio de mi profesión, ha sido en renunciar a ser complaciente con los demás “nomás porque sí”; por lo general, no suelo aceptar las cosas a priori o sin someterlas a un análisis crítico; eso me ha llevado en multitud de ocasiones a sostener posturas contracorriente; pues bien, desde que entrara en vigor la más reciente reforma en materia de derechos humanos en nuestro país (hace casi 3 años), particularmente la modificación del artículo 1º de la Carta Magna, no he dejado de creer que la misma constituye un craso error; primero, por la relevancia que el derecho internacional cobra a partir de entonces y que indefectiblemente nos lleva a la “gabachización” de nuestro sistema de impartición de justicia; y segundo, por la incertidumbre que genera ese novedoso marco normativo sobre la base pantanosa del llamado “control difuso de la Constitución”.

 

Eso creía yo antes de escuchar al doctor Humberto Enrique Ruiz Torres y luego de oírlo lo confirmé. En el furor de las secuelas de dicha reforma donde una multitud de panegiristas, interesada o desinteresadamente, se han agolpado para glorificar la reforma, los asuntos de fondo, como los mencionados, pareciera que han pasado de noche. La reforma va a propiciar una administración de justicia lenta, farragosa y, lo peor de todo, incierta; ello, a pesar de las vivas y loas a cargo de los especialistas en derecho y de los legos, empeñados en seguir transitando por la senda de siempre: Negar los estropicios de una realidad en marcha que se resiste a los discursos y alabanzas. Oír a don Humberto fue como un baldazo de agua helada pero al revés: Una bocanada de aire fresco entre un marasmo de tanta adulación a una reforma cuyos benéficos resultados están por verse y que por lo mismo deberíamos tomar con “pincitas”; y no abrazarla jubilosa, atrevida y ciegamente.

 

Los detalles, en las próximas dos entregas. Por lo pronto, feliz adiós a mitós.

 

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Luis Villegas Montes.

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Gotera

    Ni pócimas ni aparatos como fin.
    En la hechura intelectual del humano están los cimientos del, ahora sí, producto material y mucho más importante, conceptual del bienestar.
    En eso de forjar pensamiento y actitud, de suyo la Universidad por definición debiera aportar la evolución ideológica humanista: rumbo al cerebro del siempre en renovación individuo de relevo país.
    Para qué, o mejor dicho, a quién le sirve -en la generalidad, y entre grupos de interés- un conglomerado universitario autista.
    Hay en los embates de muerte y desaparición de docentes, alumn@s e investigador@s de la UACJ -Élmer García Archuleta, el más reciente-, suficiente motivo para que cabeza y cuerpo escarnecidos se pronuncien...'Por una vida científica (crítica, de contraste y por sistema), por una ciencia (de ofensiva) vital'.


Más Gotera


México:
año nuevo,
gobierno viejo

Juan Carlos Martínez Prado

Palabra Mayor

EL “HEPTÁLOGO” DE LO QUE HAY QUE SUPERAR

Víctor M. Quintana Silveyra

 

Pocas frases tan inútiles, tan injustas y tan presuntuosas como el “ya supéralo”. Se le espetan siempre a una persona que atravesó o atraviesa una situación traumática, difícil, de pérdida o de duelo. Es injusta porque se le dice a alguien en cuyos zapatos no estamos, de quien ignoramos cuánto le pesa la carga que trae porque nosotros mismos no la soportamos. Es presuntuosa porque es casi una orden emitida desde lo alto de quien se cree superior en temple, en fortaleza o en experiencia. Y es inútil, porque de nada le va a servir a quien se le receta si no es para cerrarse más ante la insensibilidad del interlocutor.



Más Palabra

La Nota Nostra

Perdónenos

 

Ramón Quintana Woodstock

 

Sl a historia no se equivoca Antonio López de Santa Ana vendió tres estados a ala union americana, algunos coinciden que firmó el contrato de compra-venta bajo la astucia de un cañón de una carabina en su sien; otro simplemente lo tildan de un maldito traidor que deseaba ganarse una tajo de dinero, como buen político, sin embargo había adeudos entre Méjico y la recién fundada Unión americana, así que había que pagarles, sin embargo la “la tranza” nunca se desvinculó de Toñito, que resultó ser  un ególatra patológico de lo pior.

 

Más nota

Mediometro

Son casi 28 mil millones, entre la deuda que dejó el anterior gobernador y el actual ¿Dónde quedaron?
Ya fueron convertidos en ranchos y edificios
Mienten José Reyes Baeza y la SHCP
Se los repartieron los del club
Los gastaron en despensas electorales
No existe tal; César Duarte tiene razón
Serán fondo para el banco social-particular
Será capital para invertir en el Fraking
Se fueron a la campaña de Peña Nieto
     Resultados

DesdeJuárez

Mi padre y Fiesta Juárez 2014

 

Juan Hernán III Ortíz Quintana

Mañana se inaugura la Feria, ahora llamada Fiesta Juárez.

La verdad, me pregunto ¿qué beneficios trae a la ciudad este evento hoy en día? Y la pregunta es honesta pues lo ignoro.

Cuando era joven, me encantaba ir a la Feria. Era una cantinota y me encantaba beber en ella. Había grupos de rock y todo era muy divertido. Recuerdo que una vez en un juego nos sacamos una botella de vino tinto y ante la desesperación de beberla terminamos por abrirla con un clavo que encontramos en el piso.

Recuerdo que un amigo de una amiga, era promotor de certámenes de belleza en la ciudad. La Feria era uno de sus lugares preferido para reclutar chicas guapas por ser un lugar donde mucha gente usa sus mejores atuendos para lucirse.

La gente paseando comiendo y comprando baratijas. Era bonita la Feria. La disfruté mucho.


Mas Juárez

chileKNqueso

Perder el Estado

 

Francisco Flores Legarda


“Ni esto ni lo otro, vivamos sin andar definiendo.”
Jodorowsky


Tener una aproximación de lo que está sucediendo en México no alcanza con el registro de noticias sobre un país que, periodísticamente, se ha vuelto nota roja. Aproximarnos a lo que sucede, en medio de la impudicia política y los sentimientos de venganza que han emergido y multiplicado, al desamparo de 43 estudiantes normalistas de cuyas anunciadas osamentas ya se prepara un festín más de la lucha por el poder.

Cómo abordar el nuevo pico informativo generado por la conferencia de prensa, dada por el procurador Jesús Murillo Karam, el viernes 7 de noviembre.Desde la PGR se presentó una crónica basada en la confesión de tres participantes, ejecutores de los normalistas de Ayotzinapa.Exterminio expedito, sin adorno de ideología, etnia o religión alguna, el gélido cumplimiento de órdenes ahorradoras de cualquier justificación, como eco porfiriano de ¡Mátenlos en caliente! Lo ordenó el jefe, en este caso José Luis Abarca, en calidad de presidente municipal de Iguala, Guerrero. Conferencia estremecedora que no se puede resumir en la frase “Ya me canse”. Sin considerar su significación no articulada en frase alguna por el Procurador, bien pudo haber dicho y con razón: el Estado está perdido.


Mas chileKNqueso

 

 

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